07 de abril de 2017
07.04.2017
Relaciones laborales

Cuatro cosas que tu jefe no debería saber sobre tu vida privada

Está muy bien tener una buena relación con tu superior pero es mejor no contarle ciertos detalles

07.04.2017 | 12:05
Descubre cómo tener una relación sana con tu jefe

No hay una empresa que se organice y entienda las relaciones con los empleados de la misma manera. Existen tantos entornos profesionales como sectores económicos, mercados, empresas y jefes. Respecto a estos últimos, cada cual tiene su manera de liderar, y por ello hay superiores que son más cercanos al equipo que tienen a su cargo, y otros más distantes con los que basta comunicarse únicamente cuando el trabajo lo requiere.

Los beneficios de mantener una relación empleado-jefe más estrecha son varios, empezando porque los trabajadores se sentirán más valorados, queridos e involucrados en la empresa, su sentimiento de fidelidad y reconocimiento para con ella aumentará y esto les llevará a dar más de sí mismos, a estar más motivados para conseguir alcanzar mejores resultados.

Pero como en toda relación jerárquica, es necesario establecer una línea, invisible pero bien definida, que quede claro dónde está para evitar situaciones incómodas para ambas partes, excesos de confianza que puedan provocar malentendidos o, dios no lo quiera, despidos indeseados.

Así que, si se quiere evitar que la relación con el jefe que tan bien empezó cuando se limitaba al lugar de trabajo, se enrarezca al hacerse demasiado cercana, estos son las cinco cosas que hay que tener cuidado en no cometer:

1. Evita hablar de tu tiempo libre

Cada cual puede tener ideas distintas de lo que uno debiera hacer en su tiempo libre. Habrá altos cargos consideren que el tiempo de ocio hay que disfrutarlo en familia y les parezca que los que salen de noche debieran invertir su energía en otros menesteres. O quizás el jefe sea más animado que cualquiera de sus empleados, y estos cambien su opinión con respecto a él. No debería suceder esto, porque todo el mundo es libre de hacer lo que le plazca en sus ratos libres. Así que para rehuir miradas de recelo, o gestos de desaprobación sobre asuntos referentes a la vida privada de cada uno, lo mejor es no meterse en esas lindes. Si surge el momento de conversar, se puede hablar de fútbol, cine, cocina, el tiempo y todos esos temas ´de ascensor´.

2. Cuidadín con las redes sociales

Estás en el bar con amigos, en el parque paseando o en el sofá viendo una película. Te vibra el teléfono. Tienes un nuevo aviso de Facebook. Alguien ha debido etiquetarte en una foto, o quizás te hayan mencionado en el vídeo viral del momento para que no te lo pierdas. No, y no. Es tu jefe, que ese día ha decidido agregarte como amigo. ¿Qué hacer en este caso? Si no lo aceptas, piensas, quizás se sienta ofendido, aunque le puedes decir que no usas nada las redes sociales, que las tienes solo para estar en contacto con la familia que te acogió cuando fuiste de ´au pair´ a Inglaterra hace un porrón de años. No le sentará bien, no acabará de creérselo aunque sea verdad. Pero es que si aceptas su solicitud, podrá ver muchas cosas que no quieres que vea.

Cuidado con las redes sociales. Son peligrosas. Mucha gente se pone un nombre diferente para no ser encontrados. Esta es una buena solución. Otros poseen la cuenta más aséptica del mundo, con poquísimas fotos y comentarios. También vale. Lo que está claro es que, si eres activo en las redes, en el momento que tu jefe pueda ver tus publicaciones tendrás que ser mucho más cuidadoso. En Facebook se puede poner un filtro para que sea necesaria la aprobación antes de ser etiquetados en publicaciones. Hay que evitar comentarios políticos, u ofensivos. Y nunca criticar a la empresa o al jefe propios en internet, claro.

No le cuentes que estás buscando otro empleo mejor / Getty Images

3. No le cuentes que estás buscando otro trabajo.

Ya sea porque crees que no se te retribuye como te mereces en realidad, o porque te ha llegado la monotonía y buscas nuevos retos profesionales que te motiven, a tu jefe no le gustará saber que no estás implicado con la causa. Además, nadie te asegura que vayas a conseguir el nuevo empleo, y si finalmente no es así y tu jefe ya estaba al tanto de tu futura ´infidelidad´, será él el que no tarde en buscarte un sustituto. En lo que respecta al cambio de empleo, lo mejor es soltar la bomba de que lo dejas únicamente cuando lo tengas todo cerrado.

4. Si hay algo que te gustaría cambiar, háblalo bien

Si te sientes desmotivado, si las expectativas con las que comenzaste a trabajar no se han cumplido, pero te gustaría continuar en este lugar, habla con él, pero en su despacho, a solas. Este no es un tema para hablarlo junto al microondas. Dile que si tiene tiempo te gustaría abordar un tema que sientes es importante, y muéstrate sincero, seguro y correcto. Si expresas adecuadamente qué cambios te gustaría que hubiera, y estos son realistas y oportunos, tu jefe verá tu predisposición a continuar un largo tiempo en tu puesto, en los mejores términos posibles. Si tu jefe hace oídos sordos a tu petición, la solución está clara: deberías buscar otra cosa (pero en privado, recuerda).

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