JORGE FUENTELSAZ EL CAIRO/EFE
La supuesta entrada ilegal en el mercado egipcio de hímenes artificiales chinos ha desatado la indignación en los sectores conservadores del país, que han alzado la voz contra "la depravación".
La cuestión de las membranas artificiales ha llegado al Parlamento, donde un diputado de los Hermanos Musulmanes denunció la irrupción de este producto que lleva incorporada una carga de tinta roja y promete la recuperación de la virginidad en un minuto. Para los conservadores, su comercialización desembocará en la pérdida del honor, la moral, la ética y las costumbres sociales.
En una sociedad tan conservadora como la egipcia, las denuncias de algunos jeques de la institución religiosa Al Azhar tampoco se han hecho esperar. Piden la aplicación de las penas prescritas en el Corán -amputación de miembros, decapitación, lapidación, crucifixión o el azote con látigo- contra quienes importen o animen a importar los hímenes.
Para la mayoría de los egipcios, la virginidad es garantía de honradez y moralidad. Sin embargo, la directora del Centro Egipcio de los Derechos de la Mujer, Nihad Abul Qusman, criticó la polémica. La activista subrayó que ya existen en el país clínicas que practican la reconstrucción del himen.
El escándalo comenzó en septiembre con una información sobre la venta en Damasco de estos dispositivos. En Egipto hay rumores aún no confirmados.