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Alvaro Muñoz Escassi

«Yo soy el ejemplo de que se puede ser jinete sin ser rico»

El 2 de febrero de 1954 nevó en Sevilla. En esa fecha Álvaro Muñoz Escassi, jinete con fama de playboy, no había nacido, pero la primera vez que montó, a los cinco años, lo hizo con unas botas de «El Caballo».

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SUSANA GOLF VALENCIA ­Esta firma de ropa y marroquinería nació en 1892 de un taller hispalense de guarnicionería. Ayer, Escassi, la Sevilla nevada que ha inspirado la colección de Nicolás Vaudelet y los caballos se dieron cita en Valencia. La tienda en la ciudad inaugura reforma, nueva filosofía, nuevo estilo y nueva gerencia.

¿Cómo empezó en la hípica?
Me llevaron a montar con cinco años. Los deportes, como los idiomas, hay que cogerlos de pequeño.
¿Y no le molesta que se le conozca por sus relaciones amorosas y los «realities» televisivos en lugar de los saltos?
Yo creo que el que me tiene que conocer por los caballos me conoce. Son mundos diferentes. El que sabe de hípica sabe quién soy. Cada cosa tiene su momento.
¿Pero su futuro pasa por la hípica o por las cámaras?
Yo he estado toda la vida saltando pero el proyecto que tengo ahora mismo es dejar un poco de lado el tema de la hípica, aunque estoy jugando mucho al polo y lo compagino. Pero principalmente ahora tengo un par de proyectos de televisión, para presentar.
Y lo de arrastrar esa fama de mujeriego ¿cómo lo lleva?
No le doy importancia. Te ponen la etiqueta.
Hacer un programa como «I love Escassi» es fomentar esa imagen.
Sí, la verdad es que no me puedo quejar.
En «Supervivientes» se vio que cuida mucho su físico.
Gracias, pero no, no soy de gimnasio. He empezado a correr últimamente porque la edad ya no perdona. Pero, vamos, corro por la calle.
¿El caballo no exige preparación física?
La verdad, es un deporte que no es deporte. El jinete, por desgracia, lleva el camionero que lleva el caballo, el mozo que los cuida, el herrero, el veterinario... Dedicas tantas horas, 16, al día, que no tienes tiempo para tí. No tenemos masajista y estamos destrozados de la espalda.
Vamos, que no los cuidan como a los futbolistas... ni les pagan lo mismo.
No tenemos esa suerte.
Sin embargo tiene fama de deporte de ricos.
Yo a los 18 años me fui a Alemania y empecé cuidando caballos. Yo soy el ejemplo de que se puede montar a caballo sin ser rico. Es muy duro, es un deporte bonito, lo que se ve es el minuto que estás en la pista con tu chaquetita y tal, pero no se ve cuando te levantas a las seis de la mañana.
¿Le gusta la moda?
Me gusta la moda, no soy el que más, pero sí una persona que le gusta sobre todo la novedad e innovar un poquito.

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