22 de agosto de 2016
22.08.2016
Puçol

El cura impulsor del barrio de casas baratas

Mariano Amigó también dirigió un proyecto para formar a mujeres sin recursos

22.08.2016 | 09:28
El cura impulsor del barrio de casas baratas

«Mariano Amigó: Memoria de un hombre ejemplar» es el título del libro sobre la vida y la obra del sacerdote de Puçol que en los años 30 del pasado siglo impulsó la construcción del barrio San Claudio para las familias con menos poder adquisitivo además de la Casa Social y otros planes de caridad.

Su recuerdo todavía pervive aunque hace más de 40 años que falleció. Y una biografía que acaba de salir a la luz, obra de Vicente Villar, descendiente de su familia ha contribuido más si cabe a hacer presente la trayectoria de Mariano Amigó así como la obra social que dejó. Sobrino de fray Luis Amigó „y miembro de una familia con una larga lista de religiosos, cuatro de ellos en proceso de canonización„, fue también la vertiente caritativa la que le caracterizó.

La publicación «Mariano Amigó: Memoria de un hombre ejemplar», presentada hace unas semanas, narra que el cura nació en Puçol en 1887, en el seno de una familia católica acomodada siendo el mayor de siete hermanos. Se ordenó sacerdote en Solsona, en Lleida, donde su tío ejercía de obispo en ese momento. Fue párroco de Torralba del Pinar, en Castelló, y después lo trasladaron a la comarca de l´Horta, donde pasó por Aldaia y por Puçol. En su pueblo natal finalizó sus días.

Una de sus influencias clave, además de la del propio Fray Luis Amigó, fue la del sacerdote de Nàquera Manuel Pérez Arnal, que había sido el fundador del Sindicato de la Aguja y de la Obra Social Femenina. Mariano Amigó extendió ambas a Puçol cuando ejerció allí el sacerdocio.
De este modo, la construcción de la Casa Social permitió instalar allí el llamado Sindicato de la Aguja, que pretendía ofrecer formación a mujeres sin recursos, inicialmente en oficios relacionados con la costura y el bordado, aunque con los años también vinculados a otras profesiones.

Agua potable para el pueblo
Otro de los logros destacados que el libro le atribuye es haber traído agua potable al casco urbano de Puçol, a través de una canalización de su propio pozo. Esta obra, que significó un salto cualitativo a las condiciones de la población, supuso «un importante desembolso monetario» que afrontó con su familia y que «les llevó casi a la ruina económica».

No obstante, la actuación que más repercusión ha tenido en la historia local y que le valió el primer reconocimiento fue la construcción del Barrio de San Claudio, a base de viviendas humildes que iban destinadas a familias de escasos recursos. En aquel tiempo se estableció que los residentes pagaban, poco a poco, la vivienda a precio simbólico, y al cabo de treinta años ya la tenían en propiedad. Para ello, Amigó creó la Sociedad de Casas Baratas de Puçol en 1927, que fue la herramienta a través de la cual hizo posible este tipo de hipotecas sociales. El barrio se bautizó como el santo incorrupto cuyas reliquias albergaba la parroquia.

La iniciativa de construir este nuevo núcleo para familias humildes le supuso un homenaje público ya que la corporación local le dedicó una calle en 1930 y colocó en la fachada del Casino una placa conmemorativa en la que se mencionaba al sacerdote y también a Vicente Aguilar Bonet como promotores del barrio.

El libro recoge que sufrió martirio en la guerra civil „llegó a estar encarcelado en 1939 en San Miguel de los Reyes„, cuyas secuelas le dejaron una tuberculosis y una precaria salud que le llevaría a la muerte en la postguerra. En la publicación aparecen más de una veintena de colaboraciones y testimonios que destacan su figura, entre ellos el actual alcalde Enric Esteve y su antecesora Mercedes Sanchis.

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