AMAT SAPENA VALENCIA
?
La Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y la asociación Ambit han organizado un curso de psicoeducación para presos enfermos mentales crónicos de la cárcel de Picassent. La iniciativa persigue, según Susana Cubría, psicóloga de esta asociación, "trabajar con los enfermos mentales que hay en la cárcel de Picassent, que sepan que enfermedad padecen, que la conozcan y que la acepten".
El discapacitado psíquico se siente diferente, pero Susana Cubría afirma que "deben saber porqué son distintos. Ellos se preguntan porqué les ha tocado sufrir esa enfermedad y al resto no. Y les alivia que alguien les explique lo que les sucede y contarles que hay unos síntomas que aparecen antes de una crisis nerviosa o de esquizofrenia, porque cuando los detecten sabrán cómo afrontar esos brotes y cómo manejar la situación".
Esta tarea es complicada dentro de una prisión porque como argumenta la psicóloga de Ambit "no siempre tenemos el tiempo necesario para tratar al enfermo. A veces cambian de módulo, los trasladan sin que el tratamiento haya acabado".
En este curso, de 116 horas repartidas en dos sesiones semanales de dos cada una de ellas desde el próximo mes de noviembre hasta junio de 2010, se trabajan conceptos como la autoestima, las habilidades sociales, el autocontrol o la resolución de conflictos. Susana Cubría comenta que "este tipo de enfermos tienen una baja autoestima, se sienten marginados y discriminados y uno de los objetivos es reforzarla. También trabajamos a nivel cognoscitivo: memoria, atención, juegos de relaciones, etc. Es importante reforzar las habilidades sociales, aunque esto es difícil dentro de una prisión porque las relaciones con otro tipo de presos es complicada. Otros aspectos a los que prestamos atención son la resolución de conflictos, el autocontrol, en todo caso siempre hablamos de un trabajo a largo plazo, porque si no corremos el riesgo de el enfermos no llegue a engancharse".
Este tipo de discapacitados psíquicos requieren mucha atención, algo que "en una prisión no siempre tienen y eso les afecta mucho. Pongamos por caso un preso que debe esperar 15 días para ser atendido por un psiquiatra. Esa espera le va a afectar negativamente. También acusan mucho el no salir", afirma la psicóloga. Es muy importante la relación entre el preso enfermo mental y el resto de reos. Según Susana Cubría, "el enfermo mental no sabe nada de las enfermedades que sufren otras personas como el VIH, el cáncer, las adicciones a las drogas... Y estos enfermos no saben nada de los enfermos mentales. Cuando los juntamos pueden hablar de sus experiencias, conocerse mejor. Al fin y al cabo, la prisión no es otra cosa que una parte de la calle, del mundo exterior, lo único es que es un sitio más reducido y más concentrado".
El porcentaje de éxito de estos tratamientos es difícil de concretar. "Depende del tiempo invertido sobre todo, pero hay avances detectables: aprenden a controlarse, a medir sus actuaciones, a controlar las palabras".