Efe, Washington
El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, anunció ayer que renuncia a su nominación como secretario de Comercio del Gobierno de Barack Obama al ser objeto de una investigación judicial. Un jurado investiga cómo una compañía de California que realizó donaciones políticas a Richardson logró un lucrativo contrato con el gobierno de Nuevo México.
Richardson recibió el pasado 16 de diciembre al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, en un viaje que el Consell presentó como la primera reunión de un mandatario autonómico español con la futura administración Obama. La cita tenía por objeto alcanzar compromisos comerciales de interés para la Comunitat en EE UU.
«Déjenme decir claramente que tanto yo como mi administración hemos obrado debidamente y que esta investigación lo pondrá de manifiesto. Pero he concluido que la investigación también obligaría a un insostenible retraso en el proceso de confirmación», afirma Richardson en un comunicado divulgado por el equipo de transición de Obama.
El presidente en funciones lo lamenta
Y añade que, dada la gravedad de la crisis económica en el país, considera inoportuno pedir al presidente electo que retrase «el importante trabajo que hay que hacer». Obama señala en ese mismo comunicado que acepta la decisión del gobernador de Nuevo México con «profundo pesar».
«El gobernador Richardson es un excelente funcionario público», indica el próximo inquilino de la Casa Blanca, quien insiste en que habría sido un valioso activo en su equipo económico. «En una muestra de su voluntad de poner la nación por delante se ha retirado como candidato para el gabinete con el fin de evitar cualquier retraso a la hora de cubrir este importante puesto económico en momentos críticos», subraya Obama.
Richardson indicó que planea continuar como gobernador . «Aprecio la confianza que el presidente Obama ha depositado en mí y aprecio su amistad (...). Le dije que estoy ansioso de servir en el futuro en la forma que él considere más útil», remarca. Richardson, de 61 años, fue embajador ante la ONU y secretario de Energía con Bill Clinton.