Efe, Ammán
Benedicto XVI pisó ayer por segunda vez una mezquita, vio la Tierra Prometida desde el Monte Nebo, como Moisés, y denunció que las religiones "pueden corromperse" y quedan "desfiguradas" cuando "sirven a la ignorancia y el prejuicio, el desprecio, la violencia y el abuso". El Papa, en su segundo día de estancia en Jordania, también denunció ante los líderes religiosos musulmanes que la manipulación ideológica de la religión, "muchas veces por objetivos políticos, es el catalizador real de las tensiones y de las divisiones y a menudo de la violencia en la sociedad".
El obispo de Roma rechazó que se acuse a las religiones de ser la causa de división en el mundo. El Papa así lo manifestó en el discurso que pronunció tras visitar la mezquita Al Husein Bin Tallal, de Ammán, que recorrió sin quitarse los zapatos, como es obligatorio, ya que las autoridades religiosas colocaron unas esterillas para que los visitantes no tuvieran que hacerlo, dijo el portavoz vaticano, Federico Lombardi.
Tiende la mano a los judíos
Benedicto XVI tendió ayer la mano a los judíos y abogó para que su peregrinación a los Santos Lugares pueda ayudar a "superar todos los obstáculos que se interponen en la reconciliación entre cristianos y judíos". Así lo manifestó en el Monte Nebo, donde según el libro sagrado del Deuteronomio, Dios permitió a Moisés ver la tierra prometida justo antes de morir y en su lugar lo hizo Josué.