Efe, Pretoria
Jacob Zuma se comprometió ayer, en su investidura en Pretoria como cuarto presidente de la historia democrática de Sudáfrica, a trabajar con firmeza y entusiasmo para mejorar la vida de todos los sudafricanos, en especial los más desfavorecidos. En un acto multitudinario con la asistencia de 29 jefes de Estado y de Gobierno, Zuma, el líder del gobernante Congreso Nacional Africano (CNA), de 67 años, juró el cargo tras la victoria electoral de su partido en los comicios generales del pasado 22 de abril. En su juramento, Zuma señaló que asumía el cargo para "mantener la Ley y la Constitución" y "defender y promover los derechos de todos los sudafricanos" y concluyó con: "Que Dios me ayude", tras lo cual los asistentes prorrumpieron en una gran ovación.
En la ceremonia estuvieron los tres anteriores presidentes de Sudáfrica: El premio Nobel de la Paz y primer jefe del Estado negro del país, Nelson Mandela, su sucesor, Thabo Mbeki, y Kgalema Motlanthe, que ha estado apenas ocho meses en el cargo.