OTR/Press, Madrid
El grupo rebelde separatista de los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil o LTTE (conocidos comúnmente como los Tigres tamiles) anunció ayer su rendición para poner fin al conflicto armado más longevo del Asia moderna, 26 años de enfrentamiento armado que se ha resuelto con una ofensiva brutal del Ejército cingalés, provocando una catástrofe humanitaria de enormes proporciones contra la población civil atrapada entre ambos fuegos.
El Ejército cingalés reconoció que la ofensiva final le ha costado más de 3.500 soldados muertos, pero los Tigres aseguraron que el número es mucho mayor. Por la parte rebelde, dependiendo de los Tigres o del Gobierno, la cifra oscila entre los 2.200 y los más de 4.000 muertos
La "ofensiva en embudo" del Gobierno no sólo atrapó a los rebeldes. La población civil quedó aislada y a merced de las partes beligerantes. Bien por disparos, bombardeos, ejecuciones, enfermedades, hambre o sed, se cree que entre 70.000 y 80.000 personas han perdido la vida sólo entre septiembre de 2008 y mayo de 2009, que se añaden al triste balance de un conflicto que ya había causado al menos otras 80.000 muertes desde su inicio en 1983.
Una guerrilla histórica
Los rebeldes se rindieron ayer para evitar nuevas masacres contra la población civil perpetradas por las tropas gubernamentales, quienes a su vez denunciaron que los Tigres emplearon a hombres, mujeres y niños como escudos humanos para facilitar su repliegue ante el avance de los soldados, que el sábado completaban la conquista de la línea costera, cerrando a los guerrilleros el acceso al mar, donde su flotilla fue aniquilada.
Un portavoz del Gobierno noruego afirmó ayer que la guerrilla quería entregar sus armas a un mediador internacional.
Los Tigres fueron fundados en 1976 con el objetivo de conseguir la independencia del norte y este de la isla, de mayoría étnica tamil, mediante la lucha armada y al mando de su líder histórico, el denominado "gran tigre", Velupillai Prabhakaran, -cuyo cadáver buscaba ayer el ejército cingalés-, generó un conflicto que se convirtió en guerra civil en mayo de 1983.
En el apogeo de su capacidad, los Tigres llegaron a contar con una fuerza aérea y con una flota naval de gran envergadura empleadas para el desarrollo de tácticas militares combinadas con estrategias propias de guerrilla, aunando emboscadas con numerosísimos atentados suicidas perpetrados por la unidad especial de los Tigres Negros, uno de los cuales se cobró la vida en 1993 del entonces presidente Ranasinghe Premadasa.
La ofensiva final
Los Tigres llegaron a constituir un Estado de facto en las localidades bajo su control. Tras varios intentos de mediación, en 2002 la guerrilla aceptó un alto fuego temporal que terminó en 2006. El pasado abril, el Ejército tomó Madhu y empezó una gran ofensiva con más de 50.000 hombres. Un asalto por mar y tierra de gran ferocidad que acorraló a la guerrilla y decenas de miles de civiles. La Cruz Roja alertó en varias ocasiones del riesgo de una "catástrofe humanitaria inimaginable".