LEVANTE-EMV LVALENCIA
Si la abstención bate récords en las elecciones europeas del próximo 7 de junio, como barajan los expertos y se da por hecho hasta en el parlamento de Estrasburgo, y los votantes castigan a las fuerzas del establishment -aquellas que ocupan los gobiernos o dirigen la oposición en sus países- por la dura crisis económica, que ha provocado millones de despidos en el continente, los euroescépticos y ultraderechistas podrían lograr, por primera vez, la representación suficiente como para formar un grupo estable en la cámara.
El líder del Frente Nacional francés, Jean-Marie Le Pen, a punto de cumplir 81 años, será el eurodiputado de más edad más de la Eurocámara y le tocaría presidir el pleno constitutivo del nuevo Parlamento Europeo en julio. Pero ante el temor de que aproveche la ocasión para volver a quitar importancia al genocidio nazi, los grupos popular y socialistadecidieron hace semanas reformar el reglamento interno: ya no abrirá la legislatura el más veterano sino el presidente saliente, en este caso el democristiano alemán Hans-Gert Pöttering, o alguno de sus vicepresidentes, en el caso de no lograr el escaño. "Por fin se han destapado y ahora muestran su verdadera cara, la de dictadores", se lamentó Marine Le Pen, hija de Jean-Marie, eurodiputada y una de las nuevas líderes de la extrema derecha gala.
Ahora bien, el principal temor de los dos grandes grupos europeos no es el FN de Le Pen, sino el eco que pueda tener en los comicios el multimillonario Declan Ganley, verdugo del Tratado de Lisboa en Irlanda, y a las replicas de Libertas a lo largo y ancho de la UE. En España, por cierto, dicho grupo va asociado a Ciutadans, con el ex presidente de la ONCE, Miguel Durán, a la cabeza.
En la República Checa los neonazis del Partido Obrero desfilan por las calles de Praga contra los gitanos, en la vecina Bucarest, el Partido de la Gran Rumanía promete "cristianos y patriotas para liberar al país de los ladrones", en Austria los carteles del Partido para las Libertades (FDP), que fundó el desaparecido Jörg Haider, reivindican "Occidente en manos de los cristianos", en Bulgaria Ataka rechaza de plano la entrada de Turquía y en Holanda las encuestas dan hasta tres escaños al populista e islamófobo Partido para la Libertad.
Tal es la inquietud que, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, pidió recientemente en Madrid: "Voten a quien quieran, pero voten, porque el riesgo de la abstención es dejar que los euroescépticos y los extremistas se adueñen de nuestro debate y de nuestro futuro".
Habrá grupo euroescéptico
La huida de los conservadores británicos, que abandonan a los populares europeos, permitirá formar un gran grupo abiertamente euroescéptico. La treintena de "tories" de Cameron en Estrasburgo dejarán de compartir bancada con los eurodiputados de Sarkozy, Merkel o Berlusconi para formar un nuevo grupo que puede poner en apuros al Tratado de Lisboa, junto con los polacos de Ley y Justicia de los gemelos Kaczynski, que persiguieron al teletubbie Tinky Winky por gay -lleva bolso, un triangulo en la cabeza y es de color lila-, y los checos de la ODS, el partido del presidente de turno más irresponsable que recuerdan en Bruselas, Mirek Topolánek.
Una cámara con 18 escaños "fantasma"
Una prueba de la incertidumbre que domina los comicios es que ni siquiera se sabe cuántos eurodiputados tendrá finalmente la Eurocámara, ya que de la ratificación del Tratado de Lisboa depende el futuro de 18 miembros, con España como el país más afectado, al tener cuatro escaños adicionales en juego. Y es que las elecciones se realizarán según las normas del Tratado de Niza (que prevé 754 eurodiputados), actualmente en vigor mientras no se ratifique el Tratado de Lisboa (que prevé 736 legisladores). Los 18 eurodiputados "fantasma" podrían asumir su cargo una vez que el Tratado de Lisboa entre en vigor, según un compromiso de la cumbre de diciembre de 2008, que señala que el objetivo es que el aumento se haga durante 2010.
Los neofascistas utilizan a Churchill
La familia de Winston Churchill, el carismático primer ministro británico que dirigió el país en la II Guerra Mundial (1939-1945), criticó hace unos días al ultranacionalista Partido Nacional Británico (BNP) por usar su imagen en un vídeo electoral. Fotografías de Churchill e imágenes de la guerra se han mezclado en un anuncio electoral que se está retransmitiendo por las cadenas de televisión por televisión en el Reino Unido de cara a las próximas elecciones locales y europeas. En el vídeo aparece el líder del BNP, Nick Griffin, utilizando parte del legendario discurso con el que el jefe de Gobierno conservador pidió "sangre, sudor y lágrimas" durante la contienda, a fin de promocionar el programa electoral de su formación.