EFE MANILA
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Filipinas guardaba luto ayer, un lluvioso día en Manila, por la muerte de la ex presidenta Corazón Aquino (1933-2009), la primera mujer que gobernó el país después de tumbar por medios pacíficos el régimen dictatorial de Ferdinand Marcos. Aquino, que perdió la batalla contra un cáncer de colon diagnosticado hace algo más de un año y que la llevó a ser internada en un hospital de Manila desde fines de junio, falleció el viernes de un problema cardiorespiratorio.
La actual jefa de Estado, Gloria Macapagal Arroyo, declaró diez días de luto nacional mediante un mensaje desde EE UU. "Hoy, Filipinas ha perdido un tesoro nacional. Aquino ayudó a liderar la revolución que restableció la democracia y el gobierno de la ley en nuestra nación en un momento de grandes peligros", dijo Arroyo.
Otros mandatarios que sucedieron en el Gobierno a Aquino, Cory para los filipinos, expresaron también sus mensajes de pesar.
El cadáver de la ex mandataria fue trasladado sobre las 16.30 (08.30 GMT) desde el hospital MakatiMed al colegio católico De La Salle Greenhills, donde fue recibido con salvas de honor por personal del Ejército, la Aviación, la Armada y la Policía. En el gimnasio de ese centro, el cuerpo de la ex mandataria recibe las muestras de respeto de la población y de los representantes extranjeros hasta su entierro el miércoles próximo.
La ex mandataria será enterrada en una ceremonia familiar en el cementerio Manila Memorial Park, junto a su marido Benigno Aquino.
Siete golpes de Estado
Corazón Aquino asumió la presidencia en 1986. La ex presidenta, de 76 años, se convirtió en la primera mujer filipina en ocupar la jefatura del Estado, tras la revuelta popular pacífica que derrocó a la llamada dictadura conyugal de Ferdinand e Imelda Marcos.
Corazón se casó en 1954 con Benigno Aquino, líder de la oposición democrática contra la dictadura de Marcos y con el que tuvo cinco hijos. Ella recogió el testigo del "cambio democrático" en 1983, cuando su marido fue asesinado en el aeropuerto de Manila mientras descendía del avión en el que regresaba del exilio.
La ex presidenta, que logró concluir su mandato de 1986 a 1992 a pesar de al menos siete intentos de golpe de Estado, continuó su labor en favor del pueblo por medio de agencias no gubernamentales en años posteriores.
Ayer, el pueblo filipino grita "¡Paalam Cory!" (Adiós Cory), para despedir a su presidenta más adorada.