AMER HAMID BAGDAD/EFE
Una oleada de atentados causó ayer al menos 46 muertos y 242 heridos en Iraq, en cuatro atentados registrados en Bagdad y cerca de la ciudad de Mosul, que hacen revivir temores de que el país caiga en una peligrosa espiral de violencia sectaria.
Los atentados más graves se registraron cerca de Mosul, unos 400 kilómetros al norte de Bagdad, donde perecieron 30 personas y otras 160 resultaron heridas por la explosión de dos camiones bomba. Las explosiones tuvieron lugar cerca de una mezquita chií de la villa de Jazna, a 20 kilómetros de Mosul. La fuerza de la explosión fue tal que destruyó unas 40 viviendas.
Fin de las patrullas de EE UU
En Bagdad, dos bombas estallaron ayer en dos barrios de mayoría chií de la capital contra jornaleros que buscaban trabajo en la construcción. Una de ellas mató a nueve personas y causó heridas a 36, y en la otra hubo siete muertos y 46 heridos. Los atentados de ayer se suman a los del pasado viernes frente a un centro religioso chií cerca de Mosul, que causó 38 muertos.
Esta ola de ataques se produce después de que a finales de junio las tropas estadounidenses destinadas en Iraq pasaran a manos iraquíes la seguridad de los centros urbanos más importantes, por lo que crece la preocupación en el mando estadounidense.