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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, asumió ayer un nuevo mandato con poderes reforzados y el desafío de que los coletazos locales de la crisis financiera global no le impidan profundizar su "revolución socialista". En el nuevo período de gobierno de cuatro años, Correa apelará a reformas en sectores clave de la economía para obtener mayores ingresos para sus millonarios proyectos sociales y aumentar el control estatal en áreas privadas, gracias a los mayores poderes que sumó en una nueva Constitución aprobada el año pasado.
"Vamos a profundizar y radicalizar la revolución ciudadana (...) Nada ni nadie detendrá el huracán de soberanía y dignidad", dijo Correa ante cientos de sus seguidores.
Presencia del príncipe Felipe
Tras la posesión oficial, Correa ofreció un almuerzo a los invitados especiales, entre los que se encuentra el príncipe Felipe, en representación de España, diversos mandatarios latinoamericanos y el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya.