EFE
Las continuas alusiones a Estados Unidos, a la revolución, a la liberación de los pueblos de América Latina y a la defensa contra los imperialismos salpicaron las improvisadas alocuciones de Zelaya, presidente constitucional de Honduras, y de Castro, de Cuba.
Correa, que inauguró hoy su segundo mandato presidencial consecutivo, cerró el acto apelando a la unidad porque "esta revolución es irreversible si seguimos juntos y organizados" frente a las amenazas que, dijo, existen tanto desde el interior como del exterior.
Se refirió a la negociación que llevan a cabo Bogotá y Washington Unidos para el usos de siete bases militares colombianas por militares y asesores estadounidenses como "una provocación".
"Tengan claro que lo que sucede no es fortuito; lo de las bases militares en Colombia es gravísimo, es una provocación, se quiere guerra en América Latina", afirmó el mandatario ecuatoriano.
Advirtió que "los imperios" saben que América Latina "se les está yendo de las manos". "Al no poder vencernos en las urnas", pueden "recurrir a los mismos métodos de siempre, que creíamos superados" en la región, agregó
Instó también a la población de su país a formar comités de defensa de su Gobierno, tras advertir que su administración, pese a tener apoyo popular, es "vulnerable".
"Podemos ser fácil presa de grupos pequeñitos, pero de gran poder económico, informativo y hasta religioso", aseveró.
Ante la posibilidad de esos riesgos, Correa instó a la población a "crear en cada casa un comité revolucionario, en cada barrio un comité de defensa del Gobierno nacional y de la revolución ciudadana, para estar preparados frente a esos que quieren desestabilizarnos".
No faltaron las referencias a EE.UU. por parte de Raúl Castro, quien afirmó hoy que en América Latina "nadie da un golpe de estado si no recibe la autorización de los Estados Unidos", en referencia a Honduras y a anteriores crisis como las ocurridas en Venezuela en 2002 o más recientemente en Bolivia.
Aprovechando la conmemoración en Quito del bicentenario del primer grito ecuatoriano contra España, el general Castro aseguró que, 200 años después, Latinoamérica se encuentra "en una situación parecida", donde el "amo anterior fue sustituido por otro más reciente, más poderoso".
En referencia a las intentonas golpistas que mencionó, Castro dijo que "esos golpistas no respiran sin permiso de Washington".
Pese a manifestar que quiere seguir creyendo que el presidente Barack Obama "está lleno de buenas intenciones", recordó que en su administración permanecen antiguos miembros de anteriores gobiernos estadounidenses.
También mencionó el caso de las bases colombianas como un "acontecimiento que hay que tener en cuenta" y que "no es casual. Eso no es para luchar contra las drogas o los guerrilleros".
Comentó que bromeó hoy con Correa sobre este asunto y le dijo al presidente ecuatoriano: "Tenemos que prepararnos, porque los cañones de esa flota están apuntando hacia acá".
Por su parte Zelaya, con su habitual sombrero blanco de ala ancha, hizo un llamamiento "a los que han violado la democracia, la República y a nuestro pueblo" para "que dejen de oír a esa derecha recalcitrante de Washington que les está sonando al oído, para que se mantengan, arbitrariamente, usurpando el poder".
El depuesto mandatario de Honduras calificó de "muy significativo" el apoyo a su causa que ha recibido de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y de Correa, que desconocen al Gobierno de facto del país centroamericano.
Aseguró que pese a la represión, sus adversarios "no engañan a nadie" y no podrán hacer "retroceder las transformaciones del pueblo" por lo que les pidió que "escuchen al pueblo, escuchen a América, que lamenta y grita por un espacio de desarrollo justo para nuestra sociedad".
Tanto Zelaya como Castro, cuyos países forman parte de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), pero no de la Unasur, que hoy celebró su III Cumbre Ordinaria, aprovecharon la fiesta popular para pronunciar sus discursos.
Chávez también aprovechó la oportunidad y se robó el show cuando sacó de su repertorio una poesía popular en honor al Libertador Simón Bolívar, que sucedió a una breve entonación de un joropo venezolano.
El popular grito de "Alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina", se escuchó con fuerza en el escenario, arengada por los cuatro personajes, que también entonaron la mítica melodía de "El pueblo unido", que terminó por desbordar la euforia de los asistentes.