AGENCIAS KABUL
La residencia del embajador español en Kabul, José Turpin, sufrió ayer daños materiales por la explosión del coche bomba conducido por un suicida. La onda expansiva destrozó los cristales de las ventanas y causó destrozos en varias puertas. Incluso trozos del todoterreno cargado con 500 kilos de explosivos llegaron hasta el tejado y el jardín de la residencia, situada a 150 metros del lugar de la deflagración y protegida por un gran muro.
La fortuna quiso que al ser día festivo los empleados de la embajada estaban descansando en sus habitaciones. Ni los diplomáticos ni el personal de seguridad sufrieron daños.
"La colonia española está bien", dijo Turpin a TVE y otros medios de comunicación españoles desplazados a la capital afgana. "Es el lugar más seguro del país, pero a veces se producen infiltraciones", señaló Turpin cacerca del fortificado barrio donde está el cuartel de la OTAN y las embajadas extranjeras.
El vehículo cargado de explosivos pasó dos puestos de control no muy estrictos antes de intentar atravesar uno reforzado, donde fue detenido.
El oficial canadiense Eric Tremblay, de la ISAF, dijo que el atacante suicida "ingresó en nuestro sistema defensivo, fue detenido por el ejército afgano y entonces decidió detonar el explosivo". Un testigo dijo que un automóvil quedó prácticamente destrozado frente a los cuarteles centrales de la ISAF.