LEVANTE-EMV VALENCIA
La ciudad de Chicago, en Estados Unidos, suspendió los servicios públicos durante un día, debido a que las autoridades se han encontrado sorpresivamente con un déficit de unos 300 millones de dólares menos de los necesarios para hacer frente a los pagos previstos en el presupuesto.
Servicios no esenciales como la recogida de basura, bibliotecas públicas y algunos centros de salud debieron de bajar el cierre el pasado martes para participar en el ahorro forzado por la Administración municipal, que se implementará al menos durante otros dos días más.
Las autoridades locales esperan que la medida, que supone que los funcionarios públicos se tomen una licencia no pagada, ahorre a las arcas públicas unos 8,3 millones de dólares, según informó ayer el servicio internacional de la BBC británica.
Medidas similares
Otras ciudades estadounidenses han adoptado medidas similares, por lo que la imagen de las oficinas cerradas se repite en condados y estados de todo el territorio nacional.
El estado de California, que ha reconocido un déficit de 24.300 millones de dólares, se declaró en emergencia fiscal en julio pasado, y desde entonces las oficinas públicas han debido cerrar tres días al mes. Por su parte, Michigan anunció que no pagará a sus funcionarios seis de las jornadas laborales hasta finales de septiembre, con el objetivo de ahorrar unos 22 millones de dólares.
"Cada dólar que ahorremos con estas medidas estará ayudando a salvar puestos de trabajo", dijo el alcalde de Chicago, Richard M. Daley.
"Se ha convertido en una práctica común para hacer frente a la crisis de este año", dijo, por su parte, Ron Snell, director de servicios estatales en la Conferencia Nacional de Legislaturas locales.
Según el experto en Economía de la BBC, Andrew Walker, las últimas cifras macroeconómicas publicadas en EE UU revelan que "si bien existen motivos para tener esperanza en una próxima recuperación de la crisis, la economía se encuentra débil todavía".
Esto se refleja claramente en las finanzas locales de al menos una docena de estados, que optaron por reducir costes recortando servicios no esenciales y días de salario a sus funcionarios.
El ahorro de Chicago durante estos días de servicios reducidos es poco comparado con el déficit total del estado de Illinois, pero la semana pasada, el alcalde Daley agradeció de todas formas a los funcionarios por su "sacrificio".
"Cada dólar que ahorremos con estas medidas estará ayudando a salvar puestos de trabajo, y a largo plazo a garantizar los servicios a los habitantes de Chicago", afirmó. "Este plan involucra a casi todos los funcionarios públicos, que deberán aceptar recortes y ser parte de la solución a nuestro problema presupuestario", agregó.
La ciudad cerrará otros dos días más: el 27 de noviembre, día después de la fiesta de Acción de Gracias, y el 24 de diciembre.