EP/REUTERS ATENAS
Los incendios que en los últimos días han calcinado 30.000 hectáreas de bosque y más de 150 viviendas en Grecia y que ya están controlados han dado paso a la indignación de los vecinos afectados que creen que so se ha hecho lo suficiente para evitar los fuegos denunciando falta de prevención.
El Gobierno griego rápidamente salió al paso de las críticas y se defendió ayer de la falta de prevención y coordinación en la lucha contra el fuego y descargó en los bomberos la responsabilidad de la extinción de los incendios, que en los últimos cuatro días han calcinado casi 30.000 hectáreas y han llegado a las puertas de Atenas. "La responsabilidad de los planes de acción la tienen las personas que tienen las órdenes de apagar los incendios", dijo ayer el portavoz del Ejecutivo conservador de Kostas Karamanlis, Evangelos Antonaros, en la primera jornada en la que los retenes pudieron controlar las llamas.
No se actuó con diligencia
El portavoz aseguró que el aparato estatal estuvo bien organizado desde el principio y se "movilizaron todas las fuerzas" para extinguir los fuegos y añadió que "la prioridad ha sido evitar la pérdida de vidas".
Por su parte, el presidente de la Asociación de Bomberos, Filipos Pandelakakis, lamentó "la enorme catástrofe ecológica" y denunció que "en las primeras horas del incendio en el noreste de Atenas, el sábado, el Gobierno no tomó en serio el combate contra el fuego". Pandelakakis añadió que "debió de haberse dado antes una mayor movilización".
Por su parte, el prefecto de la región este de Atenas que sufrió el mayor incendio de las últimas décadas, Leonidas Kuris, afirmó ayer que "hubo falta de coordinación" en las labores de extinción. "Ha llegado la hora de que se vaya el Gobierno y que se acabe el bipartidismo porque el actual Ejecutivo se apoya en las leyes exterminadoras de los bosque de los gobiernos socialistas anteriores", dijo Alekos Alavanos, presidente de la coalición de los Movimientos de Izquierda y Ecológicos (SYN).