EN DIRECTO
II Guerra Mundial

El fin de la fe ciega en el progreso

 01:44  

Los campos de concentración nazis y las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki permanecen 70 años después de la guerra como el ejemplo de las mayores atrocidades humanas. Más de 60 millones de personas, en su mayoría civiles, perecieron un conflicto que arrasó Europa y creó un nuevo mapa político en el viejo continente

MATEO SANCHO CARDIEL ­
Con alrededor de 60 millones de muertos y una tecnología armamentística sin precedentes, la II Guerra Mundial permanece como el conflicto más devastador de la Historia, en el que ambos bandos cometieron hitos de la atrocidad humana como el Holocausto o el lanzamiento de la bomba atómica.
«Me satisface mucho que hayan sido inventados los explosivos, pero creo que no debemos mejorarlos», decía Winston Churchill. La Segunda Guerra Mundial, efectivamente, puso en duda las bondades del progreso al convertirse en un campo de pruebas del hombre para su propia barbarie.
Los resultados superaron la expectativas hasta casi llegar a la autodestrucción, y el propio Churchill acabaría escribiendo en su libro Segunda Guerra Mundial sobre la decisión de ejecutar los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki: «Todos estuvimos de acuerdo de forma unánime, automática e incuestionable. Ni siquiera escuché la menor sugerencia de que debiéramos hacer otra cosa».
Así resumía la instrumentalización de la técnica, que había sido apuntada por los filósofos de la Escuela de Fráncfort y cristalizada con escalofriante eficiencia en los campos de concentración nazis.
«Una muerte es una tragedia, millones es una estadística», sentenciaba por su parte Josef Stalin.
El exterminio sistematizado de 12 millones de personas (la mitad de ellos judíos) y la bomba atómica siguen siendo las atrocidades más significativas del conflicto, pero no las únicas ocurridas entre el 1 de septiembre de 1939 y el 9 de septiembre de 1945.
Desde la invasión alemana de Polonia a la rendición formal de las tropas japonesas en China, alfa y omega del conflicto, se produjeron otras batallas cruentas, desde Stalingrado (Rusia) hasta Dunkerque (Francia) y Guadalcanal (Islas Salomón), así como bombardeos tan famosos como los de Dresde (Alemania) y Pearl Harbor (EE UU).

Más de 70 países implicados
Más de setenta fueron los países implicados agrupados en dos frentes: el Aliado, capitaneado por EE UU, Francia, Reino Unido y Rusia, y el Eje, con Alemania, Italia -que luego cambió de bando- y Japón como banderas protagonistas. Todo ello traducido en innumerables cicatrices históricas que, a día de hoy, siguen supurando.
El fracaso entonces de la Sociedad de Naciones alumbró -y ensombreció- a su heredera, las Naciones Unidas; el Plan Marshall de recuperación de una Europa derruida se convirtió en pieza fundamental para la hegemonía económica estadounidense, y la creación del Estado de Israel en 1948 se traduce en uno de los principales focos de conflicto en el mundo actual.
La línea en principio bien definida de vencedores y vencidos o, más bien, entre héroes y villanos sigue difuminándose en el debate de los historiadores. El maniqueísmo, que alcanzó su auge durante los años de la Guerra Fría, sigue mostrando sus fallas conforme se van destapando informes de la época.
«La apertura parcial de los archivos soviéticos a raíz de la caída de la URSS ha alterado la compresión de la guerra en el frente oriental por parte de los estudiosos occidentales», escribían en el libro La guerra que había que ganar Williamson Murray y Allan R. Millet.
Que en 1945 Stalin optara al premio Nobel de la Paz por «sus esfuerzos para terminar la Segunda Guerra Mundial» y las bombas atómicas fueran consideradas un acto de liberación sólo criticado por una minoría de intelectuales, entre ellos Albert Camus, son datos que revelan el poder de la perspectiva.
«Pensé de inmediato que el pueblo japonés, cuyo valor siempre admiré, podía encontrar en la aparición de un arma casi sobrenatural como ésta (la bomba atómica) una excusa que salvaría su honor y los eximiría de su obligación de hacerse matar hasta el último hombre. Además, así no necesitaríamos a los rusos», argumentaba Churchill.
Por otro lado, sigue permaneciendo una crítica hacia la comunidad internacional que ya se hizo en su momento: la de hacer oídos sordos ante los primeros pasos de expansión nazi por su «utilidad» como freno para la pujanza comunista.
Los gobernantes franceses, cuando Hitler ocupó Renania en 1935, «parecieron incapaces de tomar una decisión sin el apoyo de Gran Bretaña, lo cual podría ser una explicación pero no una excusa», esgrimía ya en 1959 Churchill.

La fascinación por la guerra sigue dando historias a Hollywood

Setenta años después del comienzo de la II Guerra Mundial esta contienda sigue siendo una fuente inagotable de historias para Hollywood, donde se han producido más de 200 películas sobre el conflicto, algunas auténticos clásicos del cine. El desembarco de Normandía, el ataque nipón a Pearl Harbor y, sobre todo, el Holocausto judío son los episodios más explorados por la filmografía estadounidense sobre esta conflagración.
La invasión alemana de Polonia el 1 de septiembre de 1939 desató los enfrentamientos en Europa que luego se trasladarían al resto del mundo y tan solo un año después John Ford ya estrenaba "Hombres intrépidos", con John Wayne como protagonista.
Desde entonces, la meca del cine no ha dejado de recurrir a la II Guerra Mundial para cautivar a los espectadores y hacer caja, especialmente en las décadas de los 40 y 50, aunque es significativo el repunte que ha vivido a partir de finales de los 80. Últimamente Hollywood estrena al menos un filme por año ambientado en este conflicto (a excepción de 1991) desde la cinta de Steven Spielberg "El imperio del Sol" (1987) con un jovencísimo Christian Bale en el papel principal, una tendencia que tuvo su último capítulo este mes con "Malditos bastardos" de Quentin Tarantino.
Spielberg, uno de los numerosos judíos en esta industria, es precisamente uno de los cineastas que más ha visitado esta guerra en sus filmes.Comenzó con la comedia "1941" (1979) y utilizó a los nazis como antagónicos de Indiana Jones en las varias entregas de esta saga, se adentró en el holocausto con "La lista de Schindler" (1993) y presentó su recreación del desembarco de Normandía en "Salvar al soldado Ryan" (1998).
La invasión aliada en tierras francesas fue tratada también en el clásico "El día más largo" (1962) con John Wayne, Robert Mitchum y un treintañero Sean Connery, así como en "Doce del patíbulo" (1967).
De esa década es también "La gran evasión" (1963), un referente en cuanto a títulos de películas de prisioneros, donde llama la atención "Evasión o victoria" (1981) por su combinación de fútbol y guerra, así como su reparto: Sylvester Stallone, Michael Caine y Pelé. Más recientemente se vio "El niño con el pijama de rayas" (2008) o "Resistencia" (2008) con Daniel Craig, que toca los esfuerzos de unos judíos por evitar caer en manos de los nazis y sus campos de concentración.
Sobre el conflicto en Europa, Hollywood dejó filmes como el clásico "Patton" (1970), o "Los violentos de Kelly" (1970), junto con "Miracle at St. Anna" (2008) de Spike Lee o la romántica "El paciente inglés" 1996). Charles Chaplin y su "El gran dictador" (1940) e incluso el musical "Sonrísas y lágrimas" (1965) guardan relación con lo ocurrido en el Viejo Continente.
La otra orilla del Mediterráneo ofreció diferentes escenarios a los estudios, como la batalla de El Alamein y los enfrentamientos con el Afrika Korps del mariscal germano Erwin Rommel, apodado "El zorro del desierto", y títulos como "Sahara" (1943) con Humphrey Bogart.
Un año antes, este galán había hecho mítica la frase "tócala otra vez, Sam" en "Casablanca".
Pero lo que ocurría en Europa sólo era una parte de la guerra que también se vivía en el Pacífico.
El ataque japonés a Pearl Harbor supuso la destrucción de la flota formada po Roosevelt para tratar de amedrentar el expansionismo nipón en la región y la entrada de EEUU en el conflicto. Películas como "De aquí a la eternidad" (1953), "Tora! Tora! Tora!" (1970) o "Pearl Harbor" (2001) repasan este acontecimiento, al que siguieron posteriores confrontaciones en este frente en las que EEUU se tomó la revancha, algo que tuvo su reflejo en el cine.Hollywood, sin embargo, ha pasado de puntillas hasta la fecha por el lanzamiento de las bombas atómicas estadounidenses sobre Hiroshima y Nagasaki, una masacre que puso fin al conflicto. fernando mexía efe/los ángeles

  HEMEROTECA

Redes sociales

  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO
Levante-emv.com y Levante-EMV son un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de Levante-emv.com. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya