EFE TEHERÁN
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La ginecóloga Marzieh Vahid Dastjerdi se convirtió ayer en la primera mujer ministro en los treinta años de historia de la República Islámica de Irán, tras conseguir el voto de confianza de la Cámara al frente de la cartera de Sanidad.
Dastjerdi, que el miércoles presentó un amplio programa alabado incluso por algunos de los parlamentarios que se mostraban reticentes, consiguió 175 votos a favor de los 286 miembros de la Cámara, con 82 en contra y 29 abstenciones. En el pasado, la nueva ministra de Sanidad, de 56 años, se declaró partidaria de que las mujeres sólo sean atendidas por médicos de su mismo sexo.
La Asamblea rechazó a las otras dos mujeres que aspiraban a la cartera ministerial: Fatemeh Arjelu, en Bienestar Social, y Suzanne Kashravad, que optaba a la cartera de Educación.
Arjelu, joven diputada con experiencia en las milicias de voluntarios islámicos Basij, sólo consiguió 76 votos a favor frente a 181 en contra y 29 abstenciones.
Kashravad, por su parte, también fue rechazada por una amplia mayoría de la Cámara, ya que logró 49 a favor, 209 en contra y 28 abstenciones.
Algunos grandes clérigos de la chía en Irán habían expresado sus dudas sobre la capacidad de gestión la mujeres y habían instado al presidente, Mahmud Ahmadineyad, a repensar su decisión.
Además, el Parlamento también rechazó al aspirante a la cartera de Infraestructuras y Fomento, Ali Abadi, según anunció el presidente de la Cámara, Ali Lariyani.
El polémico ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, a quien Israel acusa de terrorismo, logró el mayor número de apoyos de la Asamblea, que tras escuchar la confirmación estalló en gritos de "muerte a Israel" y "Dios es el más grande".
Victoria parlamentaria de Ahmadineyad
El presidente Ahmadineyad logró una importante victoria parlamentaria al conseguir que la Cámara aceptara a 18 de los 21 ministros propuestos, incluidas todas las carteras importantes. Desde que presentó su controvertido gabinete, se especulaba con la posibilidad de que alrededor de una tercera parte de los aspirantes serían rechazados. Pero los pronósticos fallaron y pese a las criticas y a la resistencia de algunos de los diputados, Ahmadineyad pudo colocar en lugares claves del Ejecutivo a sus más estrechos colaboradores.