AGENCIAS
Suu Kyi lleva 14 de los últimos 20 años confinada en su casa de Rangún por pedir de forma pacífica reformas democráticas en el país.
El pasado mayo, tres semanas antes de que venciera el plazo de seis años de su última condena, el estadounidense John Yettaw se introdujo en la casa de Suu Kyi para, según su testimonio, para avisar a la activista birmana de que su vida corría peligro, porque había tenido una visión en ese sentido.
Las autoridades acusaron a Suu Kyi, de 64 años, de haber violado los términos del arresto domiciliario que cumplía desde 2003 por no haber denunciado la presencia del estadounidense.
Dos jueces militares sentenciaron en agosto a Yettaw a siete años de trabajos forzados y a Suu Kyi a tres años, aunque la condena fue conmutada por la de 18 meses de arresto domiciliario. Yettaw fue entregado a Estados Unidos por razones humanitarias el pasado 16 de agosto.
Suu Kyi fue condenada a 18 meses de arresto domiciliario el pasado 11 de agosto acusada de permitir al estadounidense John William Yettaw permanecer en su residencia mientras estaba bajo arresto domiciliario. La líder opositora ha pasado casi catorce de los últimos 20 años detenida en su casa.
La líder de la Liga Nacional para la Democracia (LND) había sido condenada inicialmente a tres años de prisión por el tribunal del distrito norte de Rangún. Sin embargo, por orden del máximo dirigente de la Junta militar, general Than Shwe, que recordó que Suu Kyi es hija del héroe nacional general Aung San, su sentencia se redujo a 18 meses de arresto domiciliario.
Los militares que rigen Birmania desde la asonada de 1962 no acataron el resultado de las elecciones parlamentarias celebradas en 1990, cuando la LND, liderada por Suu Kyi, ganó con más del 82 por ciento de los votos.