EFE/EUROPA PRESS NUEVA YORK
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, propuso ayer en Naciones Unidas a los países industrializados destinar un 0,7% del PIB a tecnología e investigación para combatir el cambio climático. Zapatero, que participó en la reunión de alto nivel sobre cambio climático celebrada en la sede de la ONU, hizo un llamamiento a la comunidad internacional para poner en común esos recursos y desarrollar de forma conjunta y a un menor coste tecnologías no intensivas en carbono. Su intervención en la cumbre tuvo lugar a puerta cerrada y fue la secretaria de Estado para el Cambio Climático, Teresa Rivera, quien explicó que ese 0,7% del PIB -un porcentaje similar al compromiso de ayuda al desarrollo- se centraría en desarrollar e investigar energías renovables, proyectos vinculados al agua y sistemas de alerta temprana sobre los efectos del cambio climático.
Por otro lado, nueve empresas españolas respaldan un documento entregado ayer en la cumbre de la ONU y en el que 500 compañías internacionales apuestan por lograr un acuerdo "ambicioso, sólido y equitativo" en Copenhague para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
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El presidente chino, Hu Jintao, anunció ayer en la Cumbre del Clima convocada por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en la sede del organismo en Nueva York que China -el país más contaminante- hará un "notable" esfuerzo para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Hu Jintao no ha ofrecido muchas cifras que concreten este compromiso por parte del que ha considerado el "país en desarrollo más grande del mundo", pero ha insistido en que tratará de hacer de China, donde vive una quinta parte de la población mundial, "una nación innovadora y respetuosa" con el medio ambiente.
Hu dijo que "trataremos de reducir para 2020 en un notable margen las emisiones de dióxido de carbono en relación al nivel de 2005". Agregó que el plan contra el cambio climático adoptado en su país incluye un incremento del uso de energías renovables para 2010.
Por su parte, el presidente estadounidense, Barack Obama, apeló a todos los países a llegar a un acuerdo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero con el fin de evitar una "catástrofe irreversible". "La dificultad no es excusa para la complacencia", dijo Obama, quien ha asegurado que el Gobierno de EE UU ""está decidido a actuar y a cumplir con nuestras responsabilidades hacia las generaciones futuras". En un discurso acogido con aplausos pero sin entusiasmo por el centenar de líderes mundiales presentes en la cumbre, el mandatario estadounidense ha destacado el cambio de posición de su país desde su llegada a la Casa Blanca. Sin embargo, conocedor de que tiene las manos atadas por el Congreso de EE UU en este asunto, apenas ha ofrecido propuestas concretas contra el cambio climático.
Países ricos contra emergentes
La Cumbre del Clima pretende acercar posiciones, aún muy distantes, antes de la reunión de diciembre próximo en Copenhague en la que se intentará llegar a un acuerdo sobre el recorte de los niveles de dióxido de carbono (CO2) que sustituya al Protocolo de Kioto.
Obama ha reconocido que alcanzar un acuerdo "no será fácil", pues se busca en momentos en los que el mundo vive una recesión global y la principal prioridad es la recuperación económica, y anunció que propondrá el fin de las subvenciones a los combustibles fósiles en la cumbre del G-20, que se celebrará en Pittsburgh (EE UU).
El logro de un acuerdo se complica por la resistencia de los países emergentes, y en especial de India y China -dos de los más contaminantes-, a recortar sus emisiones, si antes EE UU, responsable del 25% de las emisiones mundiales, no toma medidas más drásticas.
La conferencia reflejó ayer las profundas diferencias que separan a los países ricos, que plantean metas ambiciosas de reducción de gases, y los emergentes, que les reclaman que asuman financieramente su deuda histórica de daño a la naturaleza. Frente a lo que todos consideran una emergencia ambiental, las propuestas presentadas ayer por los presidentes de Francia y Bolivia, Nicolas Sarkozy y Evo Morales, fueron un ejemplo de los distintos enfoques. Sarkozy reclamó la creación de una Organización Mundial del Medio Ambiente para desarrollar un derecho internacional en la materia, tan respetado, dijo, como el del comercio. Sin embargo, Morales propuso un Tribunal de Justicia para delitos medioambientales que investigue a gobiernos y empresas que contaminaron el medio ambiente.