EFE
La tormenta de arena que ha cubierto Sidney durante un día llegó procedente del desierto a primera hora del miércoles. Allí más de 4 millones de ciudadanos amanecieron bajo una espectacular luz roja.
Hoy la situación ha cambiado radicalmente y la ciudad ha amanecido con un sol resplandeciente y un aire respirable, pero la sequía y el viento continúan presentes en el este de Australia.
Gran parte de la arena que empujaba la tormenta ha avanzado hacia el estado de Queensland y el Mar de Tasmania, hasta alcanzar a Nueva Zelanda. Queensland, que ya sufre varios incendios forestales, se prepara para recibir la nube de polvo mientras sus servicios de bomberos están ocupados en apagar los fuegos.
El “Día del Juicio Final”
La de ayer fue la mayor tormenta de arena en Sídney desde 1942 y el rotativo local "Daily Telegraph" ya lo ha calificado como "Día del Juicio Final”.
Aunque la situación no era del todo nueva. En 1991, la ciudad australiana se vio afectada por galernas de vientos huracanados que causaron daños por valor de casi 600 millones de dólares, y en 1999 padeció una devastadora lluvia de granizo.