OTR/PRESS/EFE PITTSBURGH (EE UU)
El presidente de EE UU, Barack Obama, flanqueado por los jefes de Gobierno de Reino Unido, Gordon Brown, y Francia, Nicolas Sarkozy, denunció ayer a Irán por mantener un programa nuclear en secreto, al descubrirse que Irán ha ocultado durante años una planta atómica destinada al enriquecimiento de uranio. Esta semana, Teherán, tras conocer recientemente que Occidente había descubierto esta instalación secreta, ha informado de su existencia al Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), dependiente de la ONU, intentando adelantarse a la denuncia.
Obama, Sarkozy y Brown pidieron explicaciones a Teherán y amenazaron con nuevas sanciones, aunque dejaron abierto el diálogo ante el encuentro del próximo jueves, 1 de octubre.
En su intervención, el presidente estadounidense declaró ayer que la existencia de una nueva planta de enriquecimiento de uranio en Irán resalta la falta de compromiso de la república islámica con sus obligaciones internacionales, e instó a Teherán a "responder a la confianza de la comunidad internacional", permitiendo investigar a los inspectores del OIEA "lo antes posible" la mencionada instalación, que calificó de "inquietante descubrimiento".
En una conferencia de prensa extraordinaria, Obama lamentó que el conocimiento de la nueva planta de Qom "agrava los temores de que Irán no está a la altura de sus responsabilidades internaciones", declaró.
Un fallo de seguridad
A estas alturas, se desconoce si Irán informó de la existencia de la planta de Qom para intentar controlar el caudal de informaciones sobre la instalación, que podría haber sido descubierta por un fallo de seguridad de los propios oficiales iraníes. La postura oficial del Gobierno iraní es que una vez puesta en conocimiento del OIEA la existencia de la planta, Teherán ha cumplido con sus obligaciones internacionales. En su escueta misiva del lunes, el Gobierno iraní precisó que la planta de Qom sólo enriquece uranio hasta un 5%, insuficiente para el desarrollo de armas nucleares.
Sarkozy, por su parte, declaró ayer que Irán ha arrastrado a la comunidad internacional hacia una "senda peligrosa" y prometió nuevas sanciones a la República Islámica si sus dirigentes no llevan a cabo un "cambio profundo"en su política de aquí a diciembre.
Poco después, China y Rusia, las dos potencias más cercanas a Irán dentro del grupo 5+1, ejercían su habitual papel de moderadores. El presidente ruso, Dimitri Medvedev, sin dejar de expresar preocupación por la existencia de la planta de Qom, pidió a Teherán que demuestre la naturaleza pacífica de su programa nuclear antes de la reunión del 1 de octubre, pero se abstuvo de mencionar cualquier tipo de sanción que pudiera recaer sobre la república islámica y reafirmó su disposición de dialogar con Teherán. Por su parte, un portavoz oficial del Gobierno de Pekín volvió a hacer un llamamiento al diálogo entre las partes para resolver las tensiones.
La planta de la discordia se encuentra en Qom, a 160 kilómetros al sur de Teherán. Se trata de una instalación "fuertemente protegida y ocultada a conciencia", según fuentes oficiales estadounidenses bajo condición de anonimato a la cadena ABC. A lo largo de este verano, fuentes de la Inteligencia de EE UU, Reino Unido y Francia han trabajado conjuntamente para elaborar un informe sobre la planta de Qom al OIEA, cuya construcción "es, en sí misma, una violación de los acuerdos de Irán con la agencia de la ONU". En marzo de 2007, Teherán anunció al OIEA que ya no se sentía obligada a respetar el acuerdo firmado en 2003 por el que se comprometía a informar de todas sus actividades nucleares "en lo referente a la construcción o a la autorización para construir instalaciones". La instalación todavía no está en funcionamiento; para ello faltan unos pocos meses. Sin embargo, todas las fuentes de Inteligencia consultadas coinciden en que la planta alberga cerca de 3.000 centrifugadores, una "cantidad insuficiente" para uso civil, pero "perfecta para desarrollar armas de uranio de baja intensidad destructiva".