OTR/PRESS LISBOA
Los portugueses acuden hoy a las urnas para elegir a su próximo primer ministro, que deberá afrontar la delicada situación económica por la que atraviesa el país. Los sondeos dan la victoria al gobernante Partido Socialista, que aunque no lograría una mayoría absoluta, tiene una ventaja de ocho puntos sobre el principal partido de la oposición, el Partido Socialdemócrata (PSD), de centro derecha. Aunque algunos analistas consideran que el elevado número de indecisos, entre el 20 y el 38%, podría cambiar las cosas.
Lo que parece claro es que los 9,4 millones de portugueses con derecho a voto no darán la mayoría absoluta a ningún partido. Esto podría complicar las cosas, ya que en tiempos de crisis económica, la incertidumbre política no parece la mejor opción. En opinión del analista político Antonio José Teixeira, sin mayorías absolutas "Portugal es un país prácticamente ingobernable, porque en democracia no ve con normalidad los entendimientos y pactos puntuales" entre varios partidos.
De hecho, en algunos círculos lusos ya se habla de que el gobierno que salga de estas elecciones no durará más de dos años porque gobernar sin mayoría será imposible. Pero independientemente de las previsiones de algunos analistas, los portugueses decidirán y gane el socialista José Sócrates o la líder de la oposición, Manuela Ferreira Leite, si no logran la mayoría absoluta, afrontarán el mismo problema: poder gobernar y sacar adelante sus propuestas en el Parlamento.
Para ello tendrán que alcanzar un pacto con otro partido, pero el problema está en que Portugal no tiene tradición en grandes coaliciones. Los tres partidos con los que se podrá pactar son el conservador Centro Democrático Social-Partido Popular (CDS-PP), los comunistas de la Coalición Democrática Unitaria (CDU) y el Bloco de Esquerda. Aunque sólo el CDS-PP se ha mostrado disponible a pactar con el PSD. Los partidos de izquierda se lo pondrán más difícil a Sócrates, que ha prometido continuar su política de inversión en grandes infraestructuras como el AVE, frente a la austeridad que pregona la candidata del centro derecha, Manuela Ferreira-Leite.