OTR/PRESS/ EFE BERLÍN
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La canciller alemana, Angela Merkel, cuyo partido, la Unión Cristiano Demócrata (CDU) fue el más votado en las elecciones celebradas ayer en Alemania al obtener un 33,6% de los sufragios, se felicitó por la "mayoría estable" que le permitirá gobernar en coalición con los liberales, y prometió gobernar "para todos los alemanes". Quien no obtuvo tan buenos resultados fue la participación, que, con el 71,2% se sitúa como la más baja de la historia.
"Lo hemos conseguido", aseveró Merkel, que compareció visiblemente emocionada. La canciller se felicitó por que habrá "un nuevo gobierno" integrado por su partido y los Liberal Demócratas (FDP). Asimismo, aseguró que quiere ser "la canciller de todos los alemanes". Por su parte, el líder del FDP, Guido Westerwelle, que aspira a convertirse en el próximo ministro de Exteriores, celebró que su partido haya logrado "el mejor resultado desde su creación", al obtener el 14,6% de los sufragios, y aseguró que asumirá la "responsabilidad" de gobernar con la CDU.
Las elecciones alemanas confirmaron el crecimiento de los partidos "pequeños", alimentados por la caída de votos de las fuerzas mayoritarias, dramática en el caso del derrotado Partido Socialdemócrata (SPD) y disimulada por la victoria para la Unión de la canciller Angela Merkel.
Gran aumento de La Izquierda
La experiencia de cuatro años de gobierno en coalición acentuó la erosión de los grandes y disparó a los liberales, Verdes y La Izquierda. El Partido Liberal (FDP) logró el mejor resultado de su historia, con un 14,6% frente al 9,8% de 2005, lo mismo que Los Verdes, que saltaron al 10,5% frente al 8,1% de entonces, y La Izquierda, que obtuvo un 12,% , un 8,9% cuatro años atrás.
La situación fue inversa en los grandes: Merkel fue reelegida con un 33,6 %, por debajo del 35,2% con el que se proclamó canciller en 2005, y ya por entonces el peor resultado de la Unión Cristianodemócrata desde 1953. La canciller logró el doble objetivo de la reelección y además podrá gobernar con el Partido Liberal (FDP), lo que deja en pecata minuta su caída de apoyo popular en las urnas.
La Izquierda ha tenido una emergencia espectacular. Tras la reunificación, los postcomunistas debían sus pocos escaños a algunas victorias en algunos bastiones en el este, mientras que en el oeste no obtenían más que resultados pírricos. En 2005 se estrenaron aliados a la disidencia del SPD y llegaron al 8,7%. Desde entonces han crecido y logrado escaños en el oeste del país. Los Verdes también sacaron pecho en la oposición tras sus dos legislaturas en el gobierno.