Los votos devolvieron ayer al partido liberal (FDP) a su puesto natural de aliado de la Unión Cristianodemócrata (CDU), impulsado por el brío de su líder, Guido Westerwelle. Westerwelle, que actuó en los últimos cuatro años como azote de la gran coalición, ha sacado al FDP del ostracismo parlamentario. La imagen de Westerwelle se ha consolidado dentro en los últimos años en los que ha revertido su imagen de "yupi" superficial y ha conseguido el voto del elector conservador y empresario. efeberlín