AGENCIAS
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, se dirigió ayer a la Asamblea General de la ONU, mediante una conexión por teléfono móvil a través de su canciller, Patricia Rodas, para solicitar la ayuda y la intermediación del organismo internacional.
"Solicito a Naciones Unidas su apoyo para revertir este Golpe de Estado y que la democracia sea un bien para todas las naciones del mundo", dijo Zelaya, mientras la canciller ponía el teléfono móvil en el micrófono del podio de oradores de la Asamblea.
Zelaya, desde su refugio en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, denunció vía telefónica que en su país "además de un Golpe de Estado, se está instalando una dictadura fascista".
"En Honduras no hay guerra civil ni fuerzas armadas que se confronten, no hay grupos subversivos", dijo Patricia Rodas durante su intervención en la Asamblea. Poco antes había afirmado que "la vida del presidente Zelaya está en peligro, como lo está la de todos los hondureños".
Rodas también pidió a la ONU que interponga la "fuerza de su autoridad" para acabar con la situación porque, subrayó, Honduras "quiere ser una república soberana, libre e independiente con una democracia sólida y duradera que contribuya a acabar con las desigualdades".
Asimismo solicitó al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que "nombre una misión diplomática especial y urgente" que "viaje en el más corto tiempo posible y haga una visita de trabajo a Honduras, para evaluar la situación" y elabore un informe al respecto.
No entrarán "a la fuerza"
Por su parte, el presidente de la Asamblea General de la ONU, Ali Treki, pidió a las partes en conflicto en Honduras que intensifiquen sus esfuerzos para que encuentren un terreno común por medio del diálogo pacífico, sumándose de este modo a la petición del secretario general, Ban Ki-moon.
Treki recordó que la Asamblea aprobó una resolución para que los países de la ONU "no reconozcan a ningún otro gobierno que el del presidente constitucionalmente elegido, José Manuel Zelaya Rosales".
El ex diplomático libio apeló al "restablecimiento del orden constitucional en Honduras y del presidente Zelaya al poder", además urgió al Gobierno de facto de Roberto Micheletti a que respete la inviolabilidad de la embajada de Brasil en Tegucigalpa, según el derecho internacional y las Convenciones de Viena.
Micheletti, por su parte, cedió este lunes a la petición del Congreso Nacional y abrió la puerta a la derogación para esta misma semana del decreto que suspende las garantías constitucionales durante un plazo de al menos 45 días, según anunció el propio mandatario 'de facto' en una rueda de prensa.
Micheletti, tras reunirse con una comisión parlamentaria, explicó que ha tomado esta decisión para que haya "paz y tranquilidad", y para que los candidatos y los ciudadanos puedan participar en las elecciones fijadas el próximo 29 de noviembre. No obstante, aclaró que antes de tomar cualquier decisión definitiva consultará a la Corte Suprema de Justicia.
Por otra parte, Micheletti se dirigió al Gobierno brasileño, que permite que el mandatario depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, se refugie en su Embajada. Le aclaró que ni la Policía ni el Ejército van a introducirse "a la fuerza" en la legación diplomática en Tegucigalpa.