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La participación en el referéndum sobre el Tratado de Lisboa que se celebró ayer en Irlanda era "baja y lenta" en la mayoría del país, excepto en Dublín, donde a media tarde habían votado más electores que en la consulta popular del año pasado.
Un portavoz del responsable del escrutinio en la capital dijo que se había registrado una participación del 21,4% hasta las 14.00 horas, mientras que en el anterior referéndum a esa hora era del 15,5%. Este dato contrastaba con los de otras partes del país, ya que en algunas la participación apenas llegaba al 10%. En Cork la participación fue "muy baja" hasta media mañana, con un 5%, al igual que en Limerick (entre el 4 y el 9%). El responsable del escrutinio en Galway admitió que la participación estaba siendo entre un 10 y un 20% hasta la hora de comer; bastante menor, dijo, que en la consulta de 2008. Lo mismo ocurría en la ciudad y el condado de el condado de Waterford.
Más de tres millones de personas fueron llamadas a las urnas para votar entre las 9.00 y las 22.00 horas, en una consulta en las que el "sí" parece que se impondrá, según los sondeos. El recuento de las papeletas comenzará hoy a las 9.00 y se espera que el resultado oficial se anuncie esta tarde.
Varios votantes declararon al periódico The Irish Times que aunque dijeron "no" la última vez, han cambiado de opinión debido al estado de la economía. Otros, en cambio, dijeron que mantienen su rechazo al Tratado de Lisboa, y algunos se quejaron por tener que votar otra vez sobre esta cuestión.
Para que entre en vigor el Tratado de Lisboa, diseñado con el fin de acelerar la toma de decisiones en la Unión Europea y de que tenga un presidente con un mandato de larga duración y un jefe de política exterior fuerte, tiene que ser ratificado por los 27 Estados miembros. Un segundo rechazo al Tratado por parte de los irlandeses retrasaría la integración de otros países en la UE, ya que Francia y Alemania han dejado claro que no puede haber ampliación si el texto no entra en vigor.