AGENCIAS ROMA
El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, se mostró ayer "indignado" a causa de la emisión en la televisión pública italiana (RAI) de una entrevista a la prostituta de lujo Patrizia D'Addario, quien asegura haber dormido con él. Así lo atestiguó el director del diario de derechas Libero, Maurizio Belpietro, tras mantener un encuentro con Il Cavaliere en el que éste consideró que la televisión pública "no debería dar espacio a ciertos personajes".
Los italianos pudieron ver y oír la noche anterior por primera vez en la televisión pública a Patrizia D'Addario, la prostituta de lujo que ha confesado haber pasado dos noches en el palacio Grazioli, la residencia oficial de Silvio Berlusconi, en Roma. D'Addario fue la invitada del programa de Rai 2 Annozero (Año Cero), que conquistó una audiencia del 28,9%.
En su entrevista, D'Addario confirmó que visitó dos veces la residencia de Il Cavaliere, con ocasión de fiestas organizadas por Berlusconi, y que en la segunda de esas visitas durmió con él.
"Eso parecía un harén. Estaba sólo el premier y Giampaolo Tarantini: éramos más de veinte chicas, algunas prostitutas, y estaban sólo ellos dos. Se cantaba y se bailaba", contó. La mujer, de 42 años, fue llevada a casa de Berlusconi por Tarantini, un empresario acusado por corrupción de la sanidad pública, tráfico de drogas e incitación a la prostitución.
Il Cavaliere mintió
Contradiciendo lo declarado por Berlusconi, que en la rueda de prensa conjunta con José Luis Rodríguez Zapatero, tras la cumbre bilateral de La Maddalena (Cerdeña), dijo que "la satisfacción más bella es la conquista" y que las chicas que acudían a sus fiestas eran "amigas" de Tarantini, D'Addario aseguró que "el premier sabía que yo era prostituta, hasta se lo dijo a la Montereale (otra mujer presente en las fiestas)". "Pasé toda la noche con Berlusconi", dijo. Y precisó: "No me avergüenzo de lo que hice, a mí sólo me importaba que él me ayudase a destrabar un proyecto de un establecimiento hotelero en Bari que yo trataba de impulsar". "Sin embargo, nadie apareció por las obras. Me han traicionado, igual que con mi candidatura política a las elecciones europeas. Ellos fueron los que me la ofrecieron y luego ni siquiera me dejaron entrar en la rueda de prensa que Berlusconi dio en Bari", dijo.