EFE TOKIO
El ex ministro de Finanzas japonés Shoichi Nakagawa fue hallado muerto ayer en su domicilio, siete meses después de su dimisión por comparecer con síntomas de embriaguez en una rueda de prensa posterior a una reunión del G-7 en Roma. Según informó la agencia local Kyodo, Nakagawa, de 56 años y miembro del Partido Liberal Demócrata (PLD) derrotado el pasado 30 de agosto en las elecciones generales, fue encontrado por su mujer en el segundo piso de su residencia, en Tokio. Estaba acostado boca abajo sobre la cama. La televisión estatal NHK aseguró que no fue hallada ninguna nota de despedida junto a su cuerpo.
Los medios nipones no precisaron las causas del fallecimiento del ex ministro, aunque la policía metropolitana de Tokio aseguró que en el cadáver no se apreciaron signos externos de violencia. Nakagawa era uno de los pesos pesados del PLD, fuerza política que gobernó Japón de forma hegemónica durante 54 años, que perdió su escaño en la Cámara Baja en los últimos comicios, en los que se impuso con mayoría absoluta el Partido Democrático (PD) de Yukio Hatoyama.
Tras licenciarse por la Universidad de Tokio, famosa en Japón por su prestigio, Nakagawa obtuvo por primera vez en 1983 un escaño como diputado en la Dieta.
Escándalo político
En febrero pasado, Nakagawa abandonó su cargo como ministro de Finanzas del Gobierno de Taro Aso (PLD) después de que importantes correligionarios de su partido, entre ellos el ex primer ministro Yoshiro Mori, lo censuraran abiertamente por su supuesta afición al alcohol. Los comentarios surgieron en cuanto fueron emitidas por cadenas de televisión de todo el mundo imágenes en las que se apreciaba a Shoichi Nakagawa visiblemente cansado, con dificultades para articular las palabras, medio dormido y con el pelo revuelto y, desde entonces, las cadenas de televisión emitieron hasta la saciedad las imágenes.
Aunque Nakagawa aseguró que padecía "fatiga y resfriado", síntomas acusados por el "jet lag", los medios de comunicación achacaron esos síntomas a una posible embriaguez. Su renuncia supuso uno de los mayores bochornos políticos para el ex presidente Taro Aso, del Partido Democrático Liberal (PLD), derrotado en las elecciones del 30 de agosto, unos comicios legislativos en los que Nakagawa perdió su escaño en el Parlamento.
Su renuncia, unida a otros escándalos de corrupción y junto a los efectos de la crisis, fueron los motores del vuelco electoral del pasado 30 de agosto en Japón.