EUROPA PRESS PARÍS
Los terroristas de Al Qaeda cuentan desde ahora con una nueva forma de cometer atentados suicidas, que es introducirse los explosivos en su cuerpo, bien ingiriéndolos, bien usándolos como supositorios, según revela una nota secreta de la Dirección Central de Inteligencia Interior francesa (DCRI).
Esta información de los servicios secretos franceses se basa en un atentado suicida perpetrado el pasado mes de agosto en Arabia Saudí por un terrorista islamista, Abul Jair, durante una visita al palacio del príncipe Mohamed Bin Nayef, responsable de la lucha antiterrorista en este país e hijo del ministro del Interior, según recoge el diario Le Figaro. Se suponía que Jair había ido a reunirse con el príncipe para pedirle clemencia, pero su objetivo era cometer un atentado. Al llegar, manipuló su teléfono móvil y entonces se produjo una explosión que mató al terrorista, cuyos restos -52 trozos- quedaron repartidos por la sala donde se encontraba, mientras que el príncipe resultó herido leve.
Tras realizarse una investigación sobre el atentado, el DCRI emitió la nota y la Unidad de Coordinación de la Lucha Antiterrorista (Uclat) francesa convocó una reunión urgente. La conclusión fue que Abu Jair no utilizó un artefacto explosivo atado a su cintura, como suelen hacer los terroristas suicidas, sino que llevaba la bomba en el interior de su cuerpo.
"Un explosivo ingerido, o más bien introducido como un supositorio, es decir, indetectable. El kamikaze no tuvo más que detonarlo con su teléfono móvil, que los guardias del palacio no tuvieron la ocurrencia de retirarle", comentó un alto funcionario del Ministerio del Interior francés.
En la nota transmitida hace unos días al ministro del Interior, Brice Hortefeux, los expertos alertan de este nuevo "modo de operar" de Al Qaeda.
Para los servicios antiterroristas galos, esta cuestión tiene implicaciones importantes, ya que supone un desafío al actual sistema de seguridad para prevenir atentados, comenzando por los dispositivos de control de acceso a los aviones en los aeropuertos. "Nuestras plataformas aéreas están equipadas con detectores de metales", explicó un especialista, que añadió que en el caso del suicida saudí sólo se habría podido detectar la bomba mediante un control de rayos X. "Ahora bien, es difícil imaginar que se vaya a hacer pasar a millones de pasajeros por los rayos antes de embarcar", admitió.