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El Gobierno de Estados Unidos anunció ayer una serie de medidas destinadas a mejorar la condición de los inmigrantes en las cárceles y, entre otras iniciativas, se compromete a reformar hoteles para aliviar las superpobladas prisiones y trasladar a algunos extranjeros sobre los que no pesen cargos criminales.
La secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano explicó en rueda de prensa que los inmigrantes serán distribuidos en función del riesgo que representa cada uno, ya que se trata de un sistema que "abarca a muchos tipos diferentes de detenidos, de los cuales no todos serán retenidos en circunstancias similares a la prisión".
En el caso concreto de sin papeles sin imputaciones penales, Napolitano indicó que serán retenidos "cerca de los proveedores de servicios de inmigración". Así, explicó que el Gobierno intentará "buscar diferentes opciones como hoteles convertidos o instalaciones residenciales para su detención".
Además, otras reformas del ejecutivo norteamericano contemplan duplicar el personal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE UU (ICE) en las instalaciones donde se encuentran en torno a un 80% de los inmigrantes ilegales arrestados.
Unos 32.000 encarcelados
Las autoridades calculan que existen unos 32.000 inmigrantes encerrados en unas 350 prisiones de Estados Unidos, en muchos casos criticadas por sus dudosas condiciones de salubridad. Ahora, como explicó Napolitano, la intención de la Administración del presidente Barack Obama es comenzar una reforma a gran escala del sistema de detención de inmigración para "centralizar, organizar, proveer supervisión y asegurar una mayor responsabilidad federal".