EFE/REUTERS/EP PRAGA
El presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, exigió ayer una exención a la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (UE) porque, de lo contrario, el Tratado de Lisboa representa una amenaza para la seguridad jurídica del país centroeuropeo.
"El Tratado de Lisboa conlleva una amenaza para la seguridad jurídica y la estabilidad de las relaciones de propiedad en nuestro país", dijo el político checo en una rueda de prensa extraordinaria para aclarar su posición sobre el documento. La razón de esa "amenaza" es la incorporación de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE en el Tratado de Lisboa.
"Esto permite puentear a los tribunales checos y aplicar, por ejemplo, las reivindicaciones de propiedad de las personas expulsadas después de la II Guerra Mundial", explicó. El político euroescéptico explicó que con su iniciativa pretende evitar que su país haga frente a futuras reclamaciones de propiedad por parte de la minoría alemana expulsada de los Sudetes (región al norte de Bohemia) checos por los decretos del presidente checoslovaco Edvard Benes en 1945.
Por ello, se mostró convencido de que es posible obtener una exención similar a las que negociaron Reino Unido y Polonia, a los que no se aplica la Carta, y remarcó que se puede solventar la situación de forma rápida.
El líder checo, que ayer recibió en Praga al presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, recordó que "siempre" ha considerado "el documento como malo para la Unión Europea".
Checos de origen alemán
Aunque en 2005 el entonces Gobierno socialdemócrata checo ya pidió oficialmente excusas a los ciudadanos checoslovacos de origen alemán que se resistieron al nazismo pero tuvieron que abandonar Checoslovaquia tras la guerra, Praga ha rechazado siempre la posibilidad de conceder indemnizaciones. Entre otras cosas porque muchos de los procesos de confiscación no se hicieron de acuerdo con la ley, en opinión de algunos abogados que dirimen litigios de propiedad de la nobleza.
El primer ministro checo, Jan Fischer, pronosticó ayer, por su parte, que su país podría ratificar el Tratado de Lisboa antes de que finalice 2009.