EFE ISLAMABAD
Al menos 41 personas, la mayoría civiles, murieron ayer y otras 45 resultaron heridas en un nuevo atentado suicida registrado en el norte de Pakistán, tan sólo un día después de que el ejército pusiera fin a un asalto talibán a su cuartel general de Rawalpindi, cerca de Islamabad.
El ataque tuvo lugar en las proximidades de un mercado del distrito de Shangla, situado en la Provincia de la Frontera del Noroeste, e iba dirigido contra un convoy militar que pasaba por un puesto de control. El ataque ha sido el cuarto de envergadura que sufre Pakistán en sólo una semana, después de algunas semanas durante las que la actividad terrorista había descendido.
El pasado viernes un ataque suicida causó 53 muertos en una zona comercial de Peshawar, y cuatro días atrás otra acción suicida contra unas oficinas de la ONU se cobró la vida de cinco trabajadores del organismo en Islamabad.