EFE TEGUCIGALPA
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, cumple hoy un mes de estancia en la embajada de Brasil, a la que llegó por sorpresa el 21 septiembre pasado, con el fin de agilizar su restitución en el poder, tras su derrocamiento el 28 de junio.
A un mes de su llegada a la legación diplomática suramericana y a casi cuatro del golpe de Estado que le propinaron los militares, con apoyo civil, Zelaya reiteró ayer que, si no es restituido, la comunidad internacional no reconocerá las elecciones del próximo 29 de noviembre ni al nuevo Gobierno que surja de ellas.
Zelaya dijo telefónicamente que "los golpistas son los únicos que creen que en Honduras no hubo golpe de Estado". "Además, creen que todos los países del mundo que exigen mi restitución y no reconocen al régimen golpista están equivocados", agregó.