EFE KABUL
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Más de la mitad de los supervisores afganos de distrito electoral serán expulsados con vistas a la segunda ronda de las presidenciales del 7 de noviembre, para evitar el fraude que se produjo en la primera, dijo ayer un portavoz de la misión Unama de la ONU.
"Hasta 200 supervisores (de un total de 380) no serán renovados en sus puestos. En la mayoría de los casos, la razón está en que o no se ajustaron a los procedimientos requeridos o fueron directamente cómplices de fraude" en la primera vuelta electoral, explicó el portavoz de la Unama, Aleem Seddiqui.
La Unama asiste a la Comisión Electoral afgana en la organización del proceso electoral, que también requiere de la asistencia de las tropas extranjeras destacadas en el país.
El presidente afgano, Hamid Karzai, aceptó el martes la celebración de la segunda vuelta, después de que la Comisión Electoral de Quejas -un organismo con miembros afganos y de la ONU- exigiera la invalidación de cientos de miles de votos fraudulentos de la primera ronda, celebrada el 20 de agosto.
La Unama iniciará hoy el envío de materiales electorales a los centros de voto, según el portavoz, quien apostó por "aprovechar al máximo" la "pequeña ventana de oportunidad" que se ha abierto para organizar los comicios antes de que llegue el duro invierno afgano.
En Afganistán, la complicada orografía y las malas comunicaciones obligaron a las autoridades en la primera vuelta a recurrir a burros para llevar las urnas a las zonas más inhóspitas y alejadas de los centros urbanos.
Además, las autoridades temen que los talibanes recurran a una nueva ola de violencia e intimidación para boicotear los comicios, como ya hicieron el pasado agosto.
Karzai, quien tras el nuevo recuento de votos se ha quedado a las puertas de rebasar el 50 por ciento necesario para evitar la segunda vuelta, se enfrentará en las urnas al ex ministro de Exteriores Abdulá Abdulá.
Precisamente, según el candidato opositor, tras el fraude registrado en la convocatoria de agosto, la nueva vuelta debe superar el doble desafío de la "transparencia" y de la "seguridad de los votantes".
Llamada a Karzai
En una rueda de prensa en su residencia de Kabul, Abdulá dijo que la noche del martes telefoneó a Karzai para agradecer su aceptación de los resultados y negó estar sufriendo presiones de la comunidad internacional de ningún tipo o que aún haya espacio para un compromiso que evite la ronda electoral.
"Nuestro deseo es que las elecciones tengan lugar a tiempo, y no creo que el tiempo invernal pueda detenerlas (...) La solución para el país no pasa por un Gobierno de coalición", aseveró Abdulá. No obstante, él mismo declaró anoche al canal BBC que los dos rivales tendrían que hablar para hallar alternativas si la segunda vuelta fuera imposible por "razones prácticas".