JUAN LARA CIUDAD DEL VATICANO/EFE
La interpretación del Concilio Vaticano II en continuidad con la tradición católica, centró el primer encuentro entre la Santa Sede y la cismática Fraternidad San Pío X para facilitar el regreso de los lefebvrianos a la Iglesia de Roma, que comenzó ayer en el Vaticano. El encuentro, informó la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, que se encarga de las relaciones con los lefebvrianos, se desarrolló en un clima "cordial, respetuoso y constructivo" y, en el mismo, se pusieron sobre la mesa "los temas más importantes de carácter doctrinal que serán analizados durante los coloquios". "Se examinarán los temas referentes al concepto de Tradición, al Misal de Pablo VI, a la interpretación del Concilio Vaticano II en continuidad con la tradición doctrinal católica, la unidad de la Iglesia, los principios católicos del ecumenismo, las relaciones con las religiones no cristianas y la libertad religiosa", precisó el Vaticano.
Este primer coloquio se celebró en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe (el ex Santo Oficio), según señaló el portavoz vaticano, Federico Lombardi. La delegación vaticana la encabezó el secretario de las Congregación, el español Luis Ladaria Ferrer, y el secretario de la Comisión Ecclesia Dei, Guido Pozzo. La lefebvriana la guió el español Alfonso de Galarreta, uno de los cuatro obispos excomulgados por el Papa Juan Pablo II , antecesor de Benedicto XVI, quien levantó el castigo a principios de este año.
Los lefebvrianos desataron un cisma en 1988, cuando Lefebvre ordenó sin permiso de Juan Pablo II a cuatro obispos. La negativa a reconocer el Concilio Vaticano II y la defensa a ultranza del rito preconciliar llevaron al cisma a Marcel Lefebvre (1905-1991).