La Comisión Europea (CE) concluyó ayer su mandato de cinco años y entró en un período de funciones en el que se hará cargo de los "asuntos corrientes" hasta que se apruebe el Tratado de Lisboa. A falta de que la República Checa complete el proceso de ratificación del nuevo Tratado, para lo que sólo falta la firma de su presidente, el euroescéptico Vaclav Klaus, la CE seguirá adelante con sus competencias muy mermadas, una situación que el propio Ejecutivo comunitario desea que dure lo menos posible.
Antes de que se produzca esto, el Tribunal Constitucional checo tiene que pronunciarse el martes sobre el recurso presentado por un grupo de senadores euroescépticos contra el Tratado de Lisboa, al alegar que viola la Carta Magna.
Después, la Unión Europea (UE) tendrá que elegir al nuevo equipo de la CE, así como a un presidente estable de la Unión y al Alto representante europeo para la Política Exterior, que verá sus poderes extraordinariamente reforzados. El nuevo Ejecutivo comunitario volverá a estar presidido por el conservador portugués Jose Manuel Durao Barroso. efebruselas