EFE ISLAMABAD
El Ejército de Pakistán aseguró ayer haber comenzado «una fase importante» en su operación en Waziristán del Sur, con la preparación y el comienzo de ofensivas contra los tres principales bastiones de la insurgencia talibán en esta región tribal fronteriza con Afganistán. En un comunicado, el mando militar explicó que 33 «terroristas» murieron y cuatro soldados resultaron heridos en los combates registrados en el marco de la operación «Rah-e-Nijat» (Camino de la Liberación), que se desarrolla desde hace dos semanas en el tercio nororiental del distrito.
«Ha comenzado una fase importante de las operaciones en los tres ejes» de batalla, dijo el Ejército, que destacó que tiene bajo su control «las rutas principales para evitar la fuga de los terroristas» y calificó al movimiento insurgente de «desmoralizado y desorganizado». Según la nota, las fuerzas gubernamentales cercaron el área de Karama, donde se ubicaba un importante centro de entrenamiento de integristas uzbecos, tras «intensos combates» en los que 17 insurgentes murieron y dos militares resultaron heridos.
Karama está próxima al importante núcleo urbano de Kaniguram, una localidad de 90.000 habitantes en la que hay muchos refugios de los insurgentes y que alberga a unos 1.500 combatientes uzbecos.
En Kaniguram, las tropas iniciaron las primeras ofensivas, que se saldaron con tres insurgentes muertos. En otro de los ejes de la operación, las fuerzas de seguridad rodearon el bastión de Sararogha, después de tomar todos los puntos elevados estratégicos en unos enfrentamientos que se cobraron la vida de al menos 13 integristas. Está previsto que el Ejército inicie en las próximas horas el asalto a ese último municipio, importante núcleo urbano de Waziristán que, desde el inicio de la ofensiva, se ha convertido en el refugio de los insurgentes de la región que han huido de los combates.
Mientras, en su avance desde el norte, las tropas consiguieron llegar ya a las afueras de Makeen, «base de los terroristas y nervio central de Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP)», movimiento que aglutina a diversas facciones de talibanes paquistaníes.
Varios analistas consultados se han mostrado sorprendidos por la rapidez del Ejército en la ejecución de su ofensiva en Waziristán, considerado hasta ahora un feudo inexpugnable y un refugio relativamente seguro para miembros de la red terrorista Al Qaeda.
La operación, en la que cerca de 28.000 soldados se enfrentan a unos 10.000 integristas, tiene como escenario el tercio nororiental de la región, territorio de la tribu pastún Mehsud, a la que pertenece la cúpula del movimiento talibán y su líder, Hakimulá Mehsud. Los combates han forzado el éxodo de más de 185.000 personas, informó ayer a la portavoz en Pakistán del Alto Comisionado de la ONU.