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Los estados de Virginia y Nueva Jersey eligieron ayer a sus respectivos gobernadores en lo que son los primeros comicios desde la victoria de Barack Obama el pasado 4 de noviembre de 2008 en las elecciones a la Casa Blanca, y que servirán como medidor público de la labor del presidente estadounidense, y de prolegómeno a las elecciones legislativas del año próximo, donde los republicanos esperan recuperar el control de ambas cámaras del Congreso.
En Virginia, estado en el que Obama se hizo con la victoria durante las pasadas presidenciales -fue la primera victoria demócrata desde 1964-, el candidato republicano y antiguo fiscal general del Estado, Bob McDonnell, ostenta una clara ventaja sobre su rival, el senador demócrata Creigh Deeds, al que ni siquiera el respaldo personal del presidente estadounidense ha conseguido impulsar en los sondeos, dominados por McDonnell gracias a una potentísima campaña de publicidad.
Un candidato "muy gordo"
Por lo que a Nueva Jersey se refiere, la lucha entre los candidatos es mucho más ajustada y bastante más excéntrica, en particular desde que el candidato demócrata y de momento primera opción en las encuestas por una ajustadísima ventaja, el actual gobernador, Jon Corzine, insinuara que su rival, Chris Christie, estaba demasiado gordo para ocupar el cargo, lo que motivó la inmediata respuesta del candidato republicano: "Si me va a acusar de estar gordo, por lo menos que le eche valor y me lo diga". La deteriorada economía del estado ha sido el tema central de la campaña de ambos candidatos, cuestiones de peso aparte.