REUTERS/EP KABUL
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Naciones Unidas anunció ayer que va a proceder a la evacuación de cientos de sus empleados extranjeros de Afganistán durante unas semanas debido al deterioro de la seguridad, en un duro revés a los esfuerzos occidentatles por estabilizar el país. Entretanto, cientos de afganos se manifestaron ayer en Helmand para denunciar la muerte de once civiles en un bombardeo de la fuerzas de la OTAN, que se investiga.
El portavoz de la Misión de la ONU en Afganistán, Aleem Siddique, anunció que Naciones Unidas reubicará a unos 600 de sus alrededor de 1.100 extranjeros, algunos de los cuales serán trasladados a lugares seguros dentro de Afganistán y el resto será evacuado del país temporalmente, con toda seguridad a Dubai.
La medida, que se toma después de que cinco miembros del personal internacional fueran asesinados en un ataque en Kabul la semana pasada, complica la estrategia de guerra contra la insurgencia del presidente estadounidense, Barack Obama, que prevé un mayor flujo de asistencia civil junto con el envío de tropas adicionales.