EFE/EUROPA PRESS BERLÍN
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Alemania conmemoró ayer el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín con una gran Fiesta de la Libertad,como la denominó la canciller alemana, Angela Merkel. Más de cien mil personas se dieron cita ayer bajo la lluvia en el corazón de la capital alemana para presenciar la culminación de los actos festivos en la Puerta de Brandeburgo con el derribo simbólico del Muro en forma de fichas de dominó decoradas por artistas de todo el mundo y un concierto de música clásica de la Staastkpelle de Berlín dirigida por Daniel Barenboim, actos a los que asistieron numerosos jefes de Estado y de Gobierno, así como la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, en representación del presidente, Barack Obama.
Durante todo el día se llevaron a cabo una serie de actos que comenzaron con un oficio religioso al que asistió Angela Merkel, la primera canciller que creció en la Alemania oriental comunista. Decenas de líderes mundiales del pasado y del presente participaron en la conmemoración de la fecha que marcó el fin de la Guerra Fría y el comienzo de la unificación de Alemania.
El puente de Bornholmer
"La noche del 9 de noviembre de 1989 se cumplió un sueño", dijo Merkel. "Muchos tuvieron un papel importante. Pero no habría sido posible sin el coraje de la gente de la antigua Alemania del Este", agregó la canciller, quien realizó una caminata junto con el ex líder de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, y el ex sindicalista y ex presidente polaco, Lech Walesa, a lo largo del puente en la Bornholmer Strasse donde los alemanes del Este comenzaron a cruzar la frontera hace dos décadas en una emotiva e histórica búsqueda de la libertad.
El 9 de noviembre de 1989, el puesto fronterizo de la Bornholmer Strasse abrió sus puertas de forma que los ciudadanos del Berlín comunista pudieran pasar libremente al otro lado. Miles de berlineses del Este cruzaron ese y otros puestos fronterizos para conocer el otro lado, derribando de forma pacífica un muro levantado hacía 28 años y que separaba no sólo dos mitades de una misma ciudad, no sólo dos versiones de un mismo país, la RFA y la RDA, sino dos visiones antagónicas del mundo, la comunista, que se venía abajo aquella noche, y la capitalista.
Walesa dio el primer empujón
El ex presidente de Polonia y Premio Nobel de la Paz, Lech Walesa, puso en marcha anoche la operación de derribo del dominó gigante con el que se simbolizaba el fin del Telón de Acero. Walesa, en tanto que representante del país donde empezó a resquebrajarse el conglomerado de países comunistas y ex líder del sindicato Solidaridad, tuvo el honor de dar el primer empujón a una de las mil piezas que formaban el dominó, de 1,5 kilómetros de largo por el centro de la capital alemana.
El político polaco hizo la simbólica acción desde la sede del Parlamento federal, el Reichstag, mientras que en el otro extremo del tramo con las piezas se reservó el cometido al presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso.
El músico argentino-israelí Daniel Barenboim abrió el acto central del aniversario al frente de la Staatskapelle y con la obertura del Lohengrin de Richard Wagner.
Ante la Puerta de Brandeburgo, infranqueable en los 28 años de existencia del Muro y ahora símbolo del Berlín reunificado, la orquesta berlinesa arrancó con la pieza del compositor alemán, bajo una fría e intensa lluvia y ante las decenas de miles de personas protegidas bajo sus paraguas en la Pariserplatz.
A la Fiesta de la Libertad acudió la canciller Angela Merkel acompañada de los presidentes de Rusia y Francia, Dmitri Médvedev y Nicolas Sarkozy, el primer ministro británico, Gordon Brown, y la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, por parte de las potencias aliadas vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Asimismo estuvieron presentes los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, así como líderes de los 27 países miembros de la UE, entre ellos el español José Luis Rodríguez Zapatero, y los ex-presidentes soviético y polaco, Mijail Gorbachov y Lech Walesa.
La fiesta llegó a su fin con un espectáculo de fuegos artificiales y con la interpretación del himno We are one de Paul van Dyke.