EFE/EUROPA PRESS BERLÍN
La canciller alemana, Angela Merkel, recordó ayer la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 como el día de la "victoria de la libertad", una libertad, dijo, que no debe contemplarse como un bien "sobreentendido", sino algo por lo que se debe luchar y defender cada día.
"El día de hoy, hace veinte años, fue un hito feliz en la historia de Alemania", dijo, en el acto central del vigésimo aniversario de la caída del Muro, ante la Puerta de Brandenburgo, para recordar a continuación que tal momento no habría sido posible "sin la ayuda generosa de nuestros aliados".
"Celebramos el valor y la voluntad inquebrantable de miles de personas en la RDA pero también celebramos las transformaciones de nuestros amigos en el este y el centro de Europa que prepararon la caída del muro", dijo Merkel recordando al sindicato Solidaridad y al movimiento democrático en la antigua Checoslovaquia. "Sabemos también lo que le debemos a Mijail Gorbachov y a su política de apertura en la Unión Soviética y a la política serena de Helmut Kohl y Hans Dietrich Genscher (entonces ministro alemán de Asuntos Exteriores)", agregó la canciller. Merkel dijo además que la experiencia es algo que le da a Europa energía para enfrentar los retos del siglo XXI.
El presidente estadounidense, Barack Obama, reclamó ayer a Alemania, Europa y el mundo mantener encendida la luz de la libertad. "Mantengamos encendida la luz de la libertad en las noches mas oscuras de la tiranía", dijo Obama en un vídeo mensaje que fue proyectado en varias pantallas ante la Puerta de Brandeburgo en los actos conmemorativos de la caída del Muro.
Anteriormente, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, destacó que la caída de la barrera supuso la apertura de un nuevo capítulo histórico para Alemania pero también para el mundo. "Berlín se encuentra desde entonces en el centro de una Alemania unida y próspera y en el centro de una Europa unida y próspera", afirmó Clinton
Recuerdo de los pogromos nazis
Poco después, la canciller alemana, Angela Merkel, recordó desde ese mismo escenario, que el 9 de noviembre es no sólo una fecha para el recuerdo de la noche más feliz, sino también de la noche más negra, por los pogromos nazis. El alcalde-gobernador de Berlín, el socialdemócrata Klaus Wowereit, incidió en la necesidad de recordar "no sólo ambos aniversarios", antagónicos y confluyentes, sino también de reflexionar acerca de los muros, de piedra o no, que quedan por derribar en el mundo.
Las menciones en la jornada al doble aniversario compensaron, en parte, las críticas de la comunidad judía, ante el protagonismo mediático adoptado por las conmemoraciones de la caída del Muro. "La alegría ante el vigésimo aniversario de la caída del Muro se ha sobrepuesto este año al recuerdo de los pogromos", lamentó la presidenta del Consejo Central de los Judíos de Alemania, Charlotte Knobloch.
El 9 de noviembre tiene un carácter ambivalente en Alemania, en que asimismo se recuerda la proclamación de la República de Weimar, en 1918. La confluencia con los aniversarios de los pogromos del 1938, condicionó que no se haya dado al de la Caída del Muro rango de fiesta nacional, sino que en su lugar se institucionalizara el 3 de octubre de 1990, la del Tratado de Unidad, pese a no tener la misma carga emotiva.
Durante la noche de los pogromos ardieron más de mil sinagogas de todo el país. Unos 7.500 comercios judíos fueron devastados y más de un millar de personas murieron víctimas de la represión nazi. Al día siguiente se procedió a la deportación de los primeros 30.000 judíos a campos de concentración.