EFE/EP WASHINGTON
El presidente de EEUU, Barack Obama, partió ayer hacia Japón, la etapa inicial de su primera gira por Asia, en la que subrayará la importancia de la región para la economía y la seguridad global pero no presentará propuestas concretas y le será muy difícil obtener resultados concretos en materia de seguridad, política exterior y medio ambiente.
El presidente de EE UU salió de Washington a las 9.50 (14.50 GMT) para una gira que le llevará también a Singapur, para participar en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), China y Corea del Sur.
Una gran popularidad
Obama, que retrasó su salida un día para participar en el funeral por las víctimas de la matanza de Fort Hood, llegará a la región rodeado de una popularidad abrumadora, por encima de la que goza en su propio país, y a todas luces recibirá una acogida propia de una estrella de rock.
Consciente de esta popularidad, el presidente ha querido aprovechar para acercarse durante su gira a la sociedad civil: en Shanghai mantendrá un encuentro con estudiantes, en Pekín saldrá a recorrer la ciudad y en Tokio pronunciará un discurso sobre la implicación estadounidense en la región. Asuntos como la amenaza nuclear de Corea del Norte, el programa atómico de Irán, la conferencia del clima de Copenhague, la presencia de tropas norteamericanas en Iraq, Afganistán y otros puntos de la región y la crisis económica, entre otros también importantes, estarán sobre la mesa en estos siete días de intensa actividad.
"China es un socio vital y un competidor"
Obama se refirió a China como un "socio vital, así como un competidor" y advirtió de las "enormes tensiones" que podría haber entre las dos potencias económicas más poderosas si no se corrigen los desequilibrios. Dijo también que hablaría con las autoridades chinas sobre la revaluación de su moneda, el yuan, y alentar a los consumidores chinos a que gasten más.