EUROPA PRESS NUEVA YORK
El considerado cerebro de los atentados del 11-S, Jaled SheijMohamed, y otros cuatro imputados serán trasladados desde la prisión de Guantánamo a una cárcel de alta seguridad de Nueva York para ser juzgados ante un tribunal federal, que podría condenarlos a pena de muerte, según anunció ayer el fiscal general estadounidense, Eric Holder.
"Tras ocho años de retraso, los presuntos responsables de los atentados del 11-S se enfrentarán finalmente a la justicia", subrayó Holder, que precisó que los fiscales solicitarán la pena de muerte contra todos ellos si se demuestra que son culpables.
Crímenes extraordinarios
"Estos fueron crímenes extraordinarios por lo que solicitaremos penas máximas", afirmó. "Las leyes federales nos permiten solicitar la pena de muerte para delitos capitales y mientras revisamos las pruebas y circunstancias siguiendo los protocolos establecidos, espero que los fiscales soliciten la pena de muerte contra los conspiradores del 11-S".
Además de Mohamed, la decisión afecta a Ramzi Bin al Shibh, Walid Bin Attash, Ali Abdulaziz Alí y Mustafá Ahmed al Hawsawi, quienes serán juzgados en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York que está cerca de donde se encontraban las Torres Gemelas destruidas en los atentados.
Holder dijo que los detenidos serán trasladados a Estados Unidos tras cumplir todos los requisitos legales, incluidos los 45 días de aviso e informe al Congreso, y tras haber consultado a las autoridades estatales y locales. Todos ellos serán encarcelados en unidades de máxima seguridad en Nueva York que ya han acogido a otros presuntos terroristas y una vez se presenten cargos federales contra ellos, se retirarán los cargos militares pendientes.
Comisiones militares
Por otra parte, Holder también anunció que otros cinco detenidos en la prisión de la base de Guantánamo serán juzgados por comisiones militares, entre ellos Abdelrahim al Nashiri, quien está acusado de ser el planificador del atentado en octubre de 2000 contra el destructor USS Cole en Yemen.
Asimismo, entre ellos figura también Omar Khadr, un canadiense acusado del asesinato en 2002 de un oficial estadounidense en Afganistán y que tenía quince años cuando fue capturado en julio de ese año.
Según el Washington Post, una posible explicación para esta diferencia en el tratamiento contra el cerebro del 11-S y el del atentado contra el Cole es que este último ataque fue contra un objetivo militar y no civil, como eran las Torres Gemelas, que además estaban en territorio estadounidense.