EFE LONDRES
?
Los doctores que trabajan en los hospitales de la ciudad iraquí de Faluya han detectado un enorme aumento del número de niños que nacen con deformidades y desarrollan cáncer en esa zona, según publicó ayer The Guardian. De acuerdo con el periódico británico, los neurólogos y ginecólogos consultados cifran en un 15 % el incremento de esas deformidades crónicas, que podrían ser consecuencia de los residuos tóxicos dejados por décadas de guerra, incluidos los seis años de la invasión anglo-estadounidense de Iraq.
Se da la circunstancia de que Faluya vivió dos sangrientos asedios en 2004 por parte de las tropas estadounidenses. En ambas ocasiones, varias organizaciones de defensa de los derechos humanos denunciaron el uso por parte de EE UU de armas químicas contra la ciudad.
Según los médicos, dichos problemas de salud -como niños nacidos con dos cabezas, con múltiples tumores o con problemas en el sistema nervioso-, no tienen precedentes y, por el momento, tampoco explicación. El número de ingresos hospitalarios por esos motivos se ha incrementado de dos cada quince días hace un año a dos cada día en la actualidad, indicó el periódico británico, que pidió a unos especialistas que llevaran un control estadístico durante varias semanas.
El diario afirma que un grupo de doctores y políticos británicos e iraquíes, han pedido a la ONU que una comisión especial investigue esos defectos y ayude a limpiar la zona de material tóxico.