EFE ROMA
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El primer ministro, Silvio Berlusconi, ha dejado su residencia personal en Roma, en el palacio Grazioli, y se ha mudado a la sede del Gobierno, en el palacio Chigi, por razones de seguridad, según recogió ayer la prensa italiana. Los periódicos italianos explican que los servicios de seguridad del país han aconsejado a Berlusconi mudarse al palacio Chigi, donde se producen los encuentros institucionales y con los ministros, ya que cuenta con mayores medidas de seguridad. Así se evitarían los traslados en coche, a pesar de la breve distancia, desde su residencia a la Plaza Colonna, donde está la sede de Gobierno.
Son dos noches, señaló la prensa que el presidente del Gobierno ya no duerme en el Palacio Grazioli, donde hasta ahora vivía y trabajaba cuando está en Roma y lugar donde se celebraron las supuestas y polémicas cenas y encuentros con prostitutas de lujo.
Aunque no existe una postura oficial sobre esta mudanza, la medios transalpinos explicaron que la decisión se tomó después de que se encontrase documentación sobre los movimientos de Berlusconi en el ordenador del libio Mohamed Game, quien en octubre pasado hizo estallar un artefacto de baja intensidad ante un cuartel del Ejército en Milán.
De este modo, la última vez que Berlusconi durmió en el apartamento presidencial, situado en el tercer piso de la sede del Gobierno, fue hace seis años, cuando cayó enfermo con gripe y durante tres noches los médicos le obligaron a no salir del edificio.
Aunque la mudanza a la sede del Gobierno puede ser sólo momentánea, señaló la prensa, a la espera de que pase también la cumbre de la alimentación organizada por la FAO del 16 al 18 de noviembre y por la que está previsto que acudan a Roma cerca de 60 jefes de Estado y Gobierno.
En las últimas semanas ya se había multiplicado la vigilancia y las medidas de seguridad alrededor del Palacio Grazioli, con la colocación de enormes macetas de cemento para evitar el paso de vehículos o transeúntes.
Nueva marcha en Roma
Por otra parte, decenas de miles de personas participaron ayer en Roma en una manifestación organizada por el sindicato mayoritario italiano, CGIL, para protestar por la que consideran escasa respuesta del Gobierno de Silvio Berlusconi para afrontar la crisis económica. Con esta manifestación, a la que se adhirieron los opositores Partido Democrático (PD) e Italia de los Valores, el mayor sindicato del país quiso salir al paso de las afirmaciones de Berlusconi de que en Italia lo peor de la crisis ya ha pasado.
Sin embargo, para los representantes de la CGIL, el peor momento de la crisis está por llegar. Ésta es una manifestación con la que se quiere pedir al Gobierno que haga cosas precisas porque los efectos más negativos de la crisis llegarán en las próximas semanas y afectarán sobre todo al empleo", explicó el líder de la CGIL, Guglielmo Epifani.