MÓNICA GARRIGA SIDNEY/EFE
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El primer ministro de Australia, Kevin Rudd, pidió ayer perdón en nombre del Estado a cerca de medio millón de niños que padecieron abusos y explotación laboral en los orfanatos públicos entre las décadas de 1920 y 1970, adonde fueron enviados a la fuerza o engañados.
Parte de estos "australianos olvidados" en los orfelinatos provenían del Reino Unido y de Irlanda y las autoridades les creían huérfanos, los separaron a la fuerza de sus familias o bien les convencieron de la conveniencia de ir Australia con promesas de una vida mejor. "Miramos hacia atrás avergonzados de que pasaran frío, hambre y soledad, y sin tener a nadie a quien pedir ayuda", indicó el laborista Rudd en una intervención ante el Parlamento australiano y que fue retransmitida en directo por la televisión nacional.
Abusos físicos y humillaciones
"Sufrieron abusos físicos, humillaciones crueles, violaciones sexuales. Nos avergonzamos de haber permitido que los que tenían poder abusaran de los que no lo tenían", lamentó Rudd, quien aseguró que esa disculpa servirá para que estos "horrores" no se repitan nunca.
Algo más de 900 de personas, víctimas y familiares de los damnificados, viajaron de todas las partes de Australia para estar presentes en la sesión parlamentaria en Canberra. "Os pido perdón por la tragedia que sufristeis al perder vuestra infancia", manifestó. El Parlamento aprobó con los votos del Partido Laborista y del opositor Partido Liberal, una ley que ofrece "cuidados especiales" para las víctimas cuando se retiren y que no contempla compensaciones económicas.
Muchos menores embarcaron desde Reino Unido en la creencia de que sus padres habían fallecido, lo que no siempre resultó cierto. La nueva ley prevé la creación de una base de datos para que las víctimas puedan encontrar y restablecer las relaciones con sus familias en la antigua metrópoli, así como financiación de grupos de defensa del derecho de los niños y de atención a las víctimas.