OTR/PRESS TEGUCIGALPA
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Cerca de 4,6 millones de hondureños están convocados hoy a las urnas para participar en unos comicios que han dividido a la población y a la comunidad internacional que se debate entre reconocer la legalidad de los mismos o rechazar los resultados por tratarse de un proceso convocado por un Gobierno "de facto" que no ha sido respaldado por la mayoría de los países de la región.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) espera una participación del 60% de los electores inscritos en el padrón. Sin embargo, el presidente del organismo, Saúl Escobar, dejó claro que el "principal reto" es lograr que la abstención no se la protagonista de estos comicios cruciales que determinarán el futuro de esta nación, sumergida en una de las peores crisis políticas de los últimos 20 años tras el golpe de Estado del pasado 28 de junio. Ésta es también la primera vez en la que los comicios en Honduras se realizan sin tener al frente a un presidente, ya que el mandatario interino, Roberto Micheletti, decidió separarse temporalmente del cargo con el objetivo de abrir para los hondureños "un espacio de reflexión".
El presidente depuesto, Zelaya llamó ayer a desconocer los resultados de unos comicios que se celebran con un "Gobierno golpista", tras aclarar que para que las elecciones tengan legitimidad tendría que regresar al poder y entregar el mandato el próximo 27 de enero a quien, según él, debería ser su sucesor y no el de Micheletti.
Son cuatro los candidatos que se enfrentan en esta contienda, aunque en realidad sólo dos aspirantes tienen posibilidades de ganar. Se trata de Porfirio Lobo, del opositor Partido Nacional, que se perfila como el posible ganador. Por parte del gobernante Partido Liberal -al que pertenecen Zelaya y Micheletti-. está Elvin Santos, quien estuvo en las listas de Zelaya en el año 2005.