EFE/EP TEGUCIGALPA
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El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, afirmó ayer que el abstencionismo en las elecciones alcanzó al 65%, según la información que dijo haber recibido de diferentes regiones del país. Su opinión sobre el abstencionismo contrastó con la de varios observadores nacionales y extranjeros, y los candidatos de los cinco partidos que participan en la contienda, que consideraron que el proceso se desarrolló con mucha participación de votantes.
Los hondureños acudieron ayer a las urnas en un clima de tensión, gran presencia de militares y policías en calles y colegios electorales. "Una señora vino esta mañana a votar corriendo, llegó, firmó y se fue, por los cohetes, decía", explicó a Efe Isaí Bulnes, presidente una mesa electoral en el barrio popular de San José de la Peña, al reconocer que la población temía incidentes.
Las amenazas de boicot por parte del Frente Nacional de Resistencia y las denuncias de que empresas y organismos públicos amenazaron con despedir a los trabajadores que no acudieran a las urnas, infundieron un ambiente muy distante al de unas elecciones normales."Hay tensión, claro que hay tensión, pero de momento todo está bien", dijo Cristian Armando Uclés, que ayer ejerció como presidente de una mesa electoral porque el titular designado no se presentó.
Militares hondureños dispersaron ayer con gases lacrimógenos a un grupo de simpatizantes de Manuel Zelaya que protestaba en la localidad de San Pedro Sula contra las elecciones.